Ángel Olgoso

He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

sábado, 22 de junio de 2019

ONÍRICA (6 y 7)

DESIGNACIONES
(Técnica mixta. 38x46)


Levantó una casa y a ese hecho lo llamó hogar. Se rodeó de prójimos y lo llamó familia. Tejió su tiempo con ausencias y lo llamó trabajo. Llenó su cabeza de proyectos incumplidos y lo llamó costumbre. Bebió el jugo negro de la envidia y lo llamó injusticia. Se sacudió sin miramientos a sus compañeros y lo llamó oportunidad. Mantuvo en suspenso sus afectos y lo llamó dedicación profesional. Se encastilló en los celos y lo llamó amor devoto. Sucumbió a las embestidas del resentimiento y lo llamó escrúpulos. Erigió murallas ante sus hijos y lo llamó defensa propia. Emborronó de vejaciones a su mujer y lo llamó desagravio. Consumió su vida como se calcina un monte y lo llamó dispendio. Se vistió con las galas de la locura y lo llamó soltar amarras. Descargó todos los cartuchos sobre los suyos y lo llamó la mejor de las salidas. Mojó sus dedos en aquella sangre y lo llamó condecoración. Precintó herméticamente el garaje y lo llamó penitencia. Se encerró en el coche encendido y lo llamó ataúd.




HAIKU 2
(Técnica mixta. 30 diámetro)


Desde las nubes
una nube nos mira
a la deriva.




LA PESCA
(Técnica mixta. 60x40)

Cada vez que el artista -que ha renunciado a la luz del sol y malcome en su cuarto- acecha con renovada ilusión las ideas que se van formando bajo el cielo raso hasta gravitar como cautivadoras esferas evanescentes, hechas de pura limpidez, con algo de embrionario, de homúnculos que despiden su propia luz a medida que se vuelven tangibles y nítidos; cada vez que el artista se cerciora -por instinto- de su madurez, de su calidad perdurable; cada vez que levanta en el aire ese pequeño arpón que siempre le acompaña -semejante al bichero usado en las almadrabas para atrapar atunes- y, con brazo férreo, engarfia una a una las ligeras y resplandecientes ideas y las baja a tierra con gran cuidado; cada vez que el artista las deposita a sus pies y el sedoso contorno de aquellas esencias roza la nubecilla de polvo del suelo, tiznándolas invariablemente; cada vez que el artista las desprende con suma delicadeza y las toma al fin entre sus manos, no son ya sino algo sucio, marchito, mezquino.




HAIKU 4
(Técnica mixta. 40x60)

Mundo envainado.

Celebración del silencio.

Luna menguante.

domingo, 16 de junio de 2019

ONÍRICA (4 y 5)

HÁBITAT
(Técnica mixta. 46x38)

A las doce y veinte de un sábado soleado de octubre, contra un rincón de la cocina de su vivienda en un pueblecito cercano a la industriosa capital de la provincia, el hombre golpea a la mujer que castigará al hijo que dará una patada al perro que morderá al gato que perseguirá al ratón que abatirá a la cucaracha que atrapará al gusano que devorará al hombre.



VIAJE
(Técnica mixta. 60x30)


Llego a la estación. No hay nadie. Voy a emprender, pese a mis pocos años, un viaje largo y colmado de expectativas. Espero de pie en el andén con la impaciencia propia de alguien joven y enérgico. El tren, que ha aparecido de pronto a toda velocidad, sin trepidación de rieles ni chirrido de ruedas, se detiene por completo a mi lado, disimulando su prisa a la perfección. Cuando intento levantar la maleta, esta se ha vuelto pesada en extremo. Noto con estupor que no me acompañan las fuerzas, que mi ímpetu decrece. Comienza a llover. Hace frío. Me dirijo hacia los peldaños de metal dificultosamente y, sobre todo, con una inconsolable sensación de haber olvidado algo o de haber dejado atrás a alguien que no recuerdo. Mis manos ateridas logran empujar la maleta hasta el piso del coche cama. Encorvado, la arrastro luego por el pasillo mientras jadeo y oigo crujir los huesos. Una lucecita borrosa, al fondo, me permite tener un atisbo del estrecho y oscuro compartimento, el que suele asignarse a los pasajeros más viejos. A duras penas abro la puerta corredera y abandono mi maleta, como una carga inútil, al pie del portaequipajes. Me tiendo por fin en la litera, extenuado, vencido, buscando ese aire que reclaman con la boca abierta los moribundos. El tren parte en la noche y me lleva consigo.


HAIKU 1
(Técnica mixta. 46x38)


Sentado inmóvil
entre el arriba y el abajo
que se alejan en la distancia.





JUICIO
(Óleo. 55x45)


Aquel ciudadano no ha acusado de brujería a la mujer ante el Tribunal que habrá de torturarla porque creyera que negociaba carnalmente con Belcebú la ruina de su familia, ni porque la haya visto danzar hasta el amanecer en torno al Macho Cabrío, o amasar ungüentos con belladona y hojas de álamo y grasa de niño, o beber la leche de los jarros que reposan en los alféizares de las ventanas, ni siquiera para vengarse y que sus bienes sean confiscados, sino porque cuando los inquisidores busquen en su cuerpo la señal del Diablo (una heridita impía, un pliegue satánico, una pequeña pero obscena mancha, un lunar sacrílego) él podrá al fin contemplar desnuda a su vecina.

sábado, 8 de junio de 2019

ONÍRICA (2 y 3)


EL GIGANTE
(Técnica mixta. 60x30)


De hito en hito el gigante, acometido de sueño y torpor súbitos, baja de las montañas en dos zancadas y se echa a dormir pesadamente sobre los pueblos parduscos de la dehesa. La cabeza de esta mole montaraz se posa entonces sobre Alcaudique. La espalda sobre Agicampe, Túrcal y Membrillar. Las piernas sobre Milanos y Tajarilla. Los brazos sobre Gibrapulpo y Retamales de Plines. A esta particular circunstancia sus habitantes la llaman noche.




HAIKU 3
(Óleo. 100x40)


Con las brumas del amanecer,
con las sombras del crepúsculo,
me nutro de no-pensamiento.





CONJUGACIÓN
(Óleo. 40x35)



Yo grité. Tú torturabas. El reía. Nosotros moriremos. Vosotros envejeceréis. Ellos olvidarán.



CARTOGRAFÍA
(Técnica mixta. 24x33)

           

Sara es un mapa que puede doblarse a sí mismo hasta hacerse infinitesimal y desplegarse hasta descubrirme que todos los lugares están ahí. Qué fácil resulta perderse en ella. Sin embargo, reconozco sus contoneos en un valle dilatado entre montañas, sus recriminaciones en las tormentas de aguanieve, sus besos desbocados en las lenguas de lava, sus súplicas en las cometas remontadas junto a la playa, su sonrisa soñolienta en el canto de los pájaros de un bosque umbrío, su inconstancia y sus veleidades en la tierra quemada a ambos lados del camino, sus caricias de sobremesa en la contorsión de las percas bajo las aguas de un lago. A veces, es un mapa orográfico o cromático tras la ducha, de navegación si se muestra comprensiva y un mapa inventario al final de cada jornada. Otras, un mapa de frecuencias cuando finge o pierde los nervios y su compañía sofoca, o uno mental cuando su ingenio crepita. A veces, espero durante días para encontrarla mientras silbo y agito los brazos en el rincón de un milímetro cuadrado. Otras, recorro enormes distancias con la brújula del deseo, salvo puentes y trepo a curvas de nivel, bordeo los círculos de ciudades desconocidas, atravieso la línea continua de las fronteras, me detengo jadeante en los límites provinciales, vago al relente por las líneas rojas de las carreteras y las negras de los ferrocarriles, estudiando cuanto a la vista se ofrece reproducido a escala natural. Mas no sé verla a pesar de las señales, de las balizas, de los carteles indicadores de población, de la rosa de los vientos. En ocasiones, sin traba alguna, está de pronto al alcance de mi mano y ocupa espaciosamente todo el territorio, los desiertos y las cordilleras, los páramos y las ramblas, los acantilados y los oasis. Si agita su larga coleta, la brisa se cuela con dulzura en recónditas madrigueras, en una fábrica abandonada, en el huerto donde crece un ciruelo. Si cruzo la mirada con ella, recibo en la cara el brillo del sol. Cuánto temo ser expulsado de allí. Su poder es absoluto: al doblar el mapa, el mundo duerme y queda sin accidentes geográficos ni lugares de interés; al desdoblarlo, permite una vez más el día. Ella contiene todos los sueños que tuve y todos los dolores que me sobrevendrán. En sus meridianos se dibuja mi destino, en sus paralelos anida mi memoria. Cuando nuestros cuerpos se aman sobre las sábanas, el rítmico jadeo se propaga en ondas a los charcos, converge hacia los embalses y las marismas y alienta las corrientes oceánicas. Cuando ella se traspone de gozo, enciende las auroras boreales. Pero cuando llegan el tedio o las discusiones, se oscurece el color del relieve, restallan truenos por el hemisferio norte y me ladran perros en la boca de un túnel. Entonces trato de huir en vano a través de la telaraña de líneas de distinto grosor, me extravío en regiones administrativas de segundo orden, me hundo en áreas bajo el nivel del mar, empequeñeciéndome sin remedio, un simple punto equidistante de los polos, del horizonte que se aleja, de las coordenadas cartográficas de Sara.

domingo, 2 de junio de 2019

ONÍRICA (1)


ESPACIO
24x41
Técnica mixta



ESPACIO 


Escribí un relato de tres líneas y en la vastedad de su espacio vivieron cómodos un elefante de los matorrales, varias pirámides, un grupo de ballenas azules con su océano frecuentado por los albatros y los huracanes, y un agujero negro devorador de galaxias. 

Escribí una novela de trescientas páginas y no cabía ni un alfiler, todo se hacinaba en aquella sórdida ratonera, había codazos y campos minados, multitudes errantes que morían y volvían a nacer, cargamentos extraviados, hechos que se enroscaban y desenroscaban como una tenia infinita, los temas eran desangrados a conciencia en busca de la última gota, no prosperaba el aire fresco, se sucedían peligrosas estampidas formadas por miles de detalles intrascendentes, el piso de este caos ubicuo y sofocador estaba cubierto con el aserrín de los mismos pensamientos molidos una y otra vez, los árboles eran genealógicos, los lugares, comunes, y las palabras pesados balines de plomo que se amontonaban implacablemente sobre el lector agónico hasta enterrarlo.









UMBRALES
46x55
Técnica mixta



UMBRALES



Abro una puerta: hay cielo, espigas en los calcetines, una cometa, el aroma a madera dulce de un lápiz, canicas, cuadernos rayados, el mercurocromo que no cesa, una pulida piedrecita de playa. 


Abro otra: hay renuncias, un despertador, el llanto del niño-jabato, manos sobre un cuerpo desnudo con piel de naranja sanguina, ráfagas de risa, la sirena en la fábrica, el ímpetu entendido como los rápidos de un río, una llamada de teléfono, ilusiones lastimadas. 


Abro una más: hay caminos surcados y acatamientos, ritos de despedida, un banco al sol, la cal de las venas, un médico musitando algo en el pasillo blanco, recuerdos como heno quebradizo, temor. 


Abro la última puerta: hay oscuridad inmaculadamente blanca. 


*Fotografías de las obras: Ismael Ramos

sábado, 25 de mayo de 2019

Onírica y Astrolabio IlustraIlusiones

Compartimos la cartelería para la exposición Onírica y para la presentación del cofre Astrolabio. IlustraIlusiones
Las imágenes que lo componen -hechas a plumilla con tinta de dos colores sobre papel crema- fueron realizadas con la intención de otorgarle un valor añadido a ese poético libro de Ángel Olgoso, cuya primera edición está agotada desde hace tiempo. Del total del volumen he escogido los relatos que dialogan en especial con el mundo de los objetos, con el mundo de lo mínimo, con detalles y elementos que funden distintos campos semánticos. Las ilustraciones sugieren otros puntos de vista que complementan el texto, el cual aparece el reverso de cada lámina. Además cuenta con el extra de dos retratos -de aire fantástico- de sus autores.
Los dibujos están recogidos en un cofre artístico, completamente artesanal, cuidado al máximo por Ismael Ramos y la imprenta Del Arco, y con material de primera calidad: papel Tintoretto con gofrado en seco, estuche forrado cuidadosamente a mano con tela, cinta separadora de seda y exlibris. Se trata de una edición limitada de veinte ejemplares, numerada y firmada.