He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

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lunes, 31 de julio de 2023

Reseña de "Un unicornio fuera de su tapiz", por Marina Tapia

Medida, elegante, magnífica reseña la que Marina ha escrito sobre Un unicornio fuera de su tapiz (Entorno Gráfico), recién publicada en Todoliteratura.es. Mil gracias.



UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ, DE ÁNGEL OLGOSO

(Marina Tapia)

Qué poco se puede glosar cuando se ha leído la elaborada y deslumbrante prosa de Ángel Olgoso que, justamente, reúne artículos y textos críticos escritos de manera brillante acerca de otros creadores. Qué ínfimo el aporte que puedo donar al comentar otro nuevo libro de este exquisito narrador. Es como cantarle a María Callas con la voz de una. Pero, aun así, desenvaino mi osadía y me lanzo a esbozar unas conmovidas palabras con el deseo de acercar su trabajo literario a los lectores.

Si abordamos cada acto diario como una posibilidad para ser creativos y para desarrollar nuestras habilidades, gozaremos de una doble riqueza. Si esta máxima la aplicamos no sólo a la hora de escribir poesía, relato o textos personales, sino que la desplegamos en textos más formales o teóricos, estaremos aprovechando la oportunidad de transformar en arte lo sencillo o utilitario. Todo lo que hacemos puede tener nuestra impronta, el sello de nuestros principios, todo puede valernos para rendir tributo a nuestra lengua, para afirmar nuestros compromisos, para ser originales. Este enfoque es el que desarrolla Ángel Olgoso. No existe en él un cambio de actitud al escribir, sea cual fuere el texto realizado, no hay una diferenciación. En cada escrito que alumbra su pluma está el mismo compromiso sagrado con la palabra, la misma entrega y su visión creativa.

En este libro tan exquisitamente editado por Entorno Gráfico este 2023, celebraremos sus bellísimos textos de la más variada índole: prólogos, artículos, entrevistas, presentaciones, reseñas, conferencias, cartas, prefacios para exposiciones, poemas, y otras muestras literarias de la voz única de Olgoso, desde el acento de un verdadero creador −disidente y a contracorriente− con el que Granada cuenta por fortuna.

Y también, a través de las 200 páginas de “Un unicornio fuera de su tapiz”, conoceremos más profundamente al humanista resguardado tras el escritor, sus predilecciones, sus gustos y afinidades, sus fidelidades, su trayectoria, sus deseos y proyecciones. Pero, sobre todo, tendremos en nuestras manos un original compendio de la vida cultural granadina, la efervescencia de una ciudad donde lo creativo cobra un peso único. Ángel no sólo introduce libros narrativos, campo ampliamente desarrollado por él, sino que su mirada y su generosidad se vuelcan con los más singulares proyectos (como una presentación de “relatos carcelarios”, un “patchwork” de palabras de consuelo para un amigo, una reivindicación de la retórica o la noticia de un ejemplar de haikus culinarios).

En todos los comentarios del autor encontraremos su marca indeleble, esa precisión en la artesanía verbal, elegida por él para manifestarse contra un mundo complaciente y amante del realismo burdo y plano. Por eso, agradecemos su rebeldía mediante el preciosismo estilístico, en una época donde la libertad al escoger vocablos inusuales o en desuso es casi un sacrilegio que recluye y aparta. No nos engañemos, la península ibérica sigue prefiriendo el realismo y las experiencias en crudo.

Leamos este libro para ser partícipes de un espíritu fiel a sí mismo, leamos este volumen atentos a su vocación comprometida con el lenguaje: nos exorcizará de la monotonía de la realidad; dará alas a las posibilidades del detalle, con su puntillismo narrativo nos sentiremos inflamados y agradeceremos el vuelo poético de su obra.

La defensa del relato, del fantástico, de la imaginación, de la Patafísica, del arte oriental, de la cultura, de la amistad, son algunos de los pilares que Olgoso levanta en esta segunda miscelánea suya (tras “Tenue armamento”, publicado por Alhulia en su colección Mirto Acadamia). Múltiples argumentos en favor de la excelencia compositiva, textos que nos valdrán para afirmar nuestro ideario, nuestro gusto por la lectura.

Pero no solo veremos el “yo” del autor, también su red de afectos, su calidez para con otros escritores a los que siempre ha brindado un apoyo desinteresado. Lo social también está muy presente en el volumen. Nos emocionará, por ejemplo, su artículo acerca de “Perlas de Indra” que denuncia las violaciones en la India, así como la conmovedora evocación de Cúllar Vega, pueblo natal de Ángel.

“A lo fácil por lo difícil”, a modo de consigna patafísica, quedará resonando en la mente. Y, a pesar de la dimensión estética de sus letras, no nos toparemos con un libro denso: hay una pujanza de claridad, de comunicar con exactitud, de compartir con otros sus hallazgos. Nos saldrá al encuentro un despliegue de ideas frescas y tintineantes que nos transmitirán vitalidad y hondura. Quizá todos estos textos sean verdaderos ejercicios teóricos de la belleza.

Tal como nos recomienda el autor, “necesitamos la literatura y el arte para no asumir el mundo con la mirada de los demás”. Ese anhelo de dar una impronta única y reinventada a la realidad se lleva a cabo felizmente en este libro de Ángel Olgoso: ironía, finura, reflexión, humor, elegancia, emoción destilada y serena. Regalos inspiradores. No os perdáis la oportunidad de entrar en este vasto y maravilloso universo.

viernes, 7 de julio de 2023

Reseña de "Un unicornio fuera de su tapiz" por Custodio Tejada

Maravillosa reseña de “Un unicornio fuera de su tapiz” que Custodio Tejada publicó en el periódico Granada Costa. Agradezco de corazón su mirada generosa y exhaustiva.



UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ, de Ángel Olgoso. Entorno Gráfico Ediciones. 200 páginas. 44 textos mariposas, lepidópteros presentados con olfato de alfiler entomológico. Una compilación de textos varios o una miscelánea “de textos publicados o leídos” que son presentados como un “libro-brújula”, por lo que tiene de itinerario o viaje de descubrimiento, por lo que tiene de intrahistoria biográfica y lectora. La portada prepara para “ver el prado donde relincha el unicornio” o para ir de caza al mundo de la creatividad y la fantasía. Podría leerse como unas memorias librescas o un diario de acontecimientos. En la sinopsis de la contraportada se nos orienta que “con libros como éste, Ángel Olgoso, convierte los textos misceláneos en una de las bellas artes”. Podemos entender esta publicación mucho mejor si la pensamos como un ponerse al día para ir dejando su obra completa en ciernes.

Custodio Tejada- 5 de julio de 2023

Decía Borges que “el equilibrio entre la respiración y la frase, la lectura y la escritura son de los pocos goces verdaderos de este mundo”. Cuando unos autores se empeñan en hacerte leer unos libros suyos en vez de otros, es porque quizá ellos también se han fijado en ti como lector, te han analizado y te han elegido con una idea preconcebida que encierra algún tipo de afinidad o, al menos, un curioso interés. Y es que como dice Ángel Olgoso, todos los que escribimos lo hacemos con la “intención de engatusar al lector”, unos con más éxito que otros, está claro.

Ser un cazador furtivo permite ver el coto desde otras perspectivas y con otros intereses. Quien no vive ni se dedica a la crítica literaria de forma oficial tiene algo de crítico furtivo, y por tanto, también de cazador aficionado. Cuando opinamos sobre algo que nos ha gustado, o no, ya sea un libro, un cuadro, una película o lo que sea, lo que realmente pretendemos es compartir ese momento glorioso que nos ha regalado la obra de arte en cuestión, y por añadidura, el artista que hay detrás. Un crítico tiene algo de cazador taxidermista, y en este libro Ángel Olgoso ejerce mucho de crítico. Pero ¿cuánto influye lo que escribimos en el prestigio de una obra o de un autor, y en las ventas de ese libro, por ejemplo? La verdad, creo yo, y dependiendo del canal que se utilice, es que poco o casi nada. Porque al verdadero control del mercado no se le escapa ninguna tecla. Sin embargo, seguimos nuestra inercia locuaz de lombrices que buscan la luz y no paramos de opinar sobre todo. Quizá porque es la única manera de impedir que el espíritu crítico muera en manos de los cazadores desaprensivos que solo ven la caza como un negocio y nada más. En cualquier caso, hacerse con una buena pieza literaria o artística reporta grandes emociones y placeres. Y eso es lo que nos muestra Ángel Olgoso en estas páginas memorables, por lo que tienen de memoria, explicación y testimonio.

Ya el título, “Un unicornio fuera de su tapiz”, nos aventura el paralelismo que el propio autor establece entre él y el unicornio, la de la poética de este libro y el resto de su obra, engarzadas ambas, eso sí, a través de la imagen tan fantástica del título. El autor no está en el relato, aunque después de leerlo cualquiera diría que no está a gusto en el tapiz. La portada, con unicornio incluido, predispone para afrontar la lectura de Ángel Olgoso como un maestro de la fantasía y un lector singular con facultades de crítico patafísico y literario. Un libro que nos permite conocer la biografía del autor desde un matiz lector o cultural.

Si tuviéramos que describir la mirada que experimenta el autor con esta recopilación de textos repartidos por doquier que ahora se unen en forma de libro, ésa es la de una visión caleidoscópica, intertextual y biográfica, por lo que tiene de testimonio y confesión. El autor dice que escribe “relato a relato hasta conseguir un acabado artefacto narrativo sin pensar que algún día conformarán un libro”, y así también ha sido gestado éste.

En la sinopsis de la contraportada se nos orienta que “con libros como éste, Ángel Olgoso, convierte los textos misceláneos en una de las bellas artes”. Para el autor “El lenguaje es la vida, no la cifra de la vida, sino la vida misma. Sin lenguaje no hay nada. Su magia lo es todo: uno dice manzana y la manzana ya cuelga del árbol o brilla entre los dedos. La potencia genésica y embaucadora de las palabras es tal que puede convocar incluso la más pura belleza y el horror más extremo”. Y además tiene “el convencimiento de que la literatura solo ha de rendir vasallaje a la altura poética de su obra, de que el autor no esté sujeto a otros límites que el juicio estético”. Cita que me recuerda las últimas declaraciones de John Banville: “Solo me importa crear arte. Y eso es lo que hace valiosa la literatura: que no importa nada más”. Y en esa disyuntiva nos encontramos todos los escritores: ¿el arte por el arte o el arte como arma?

En “Un unicornio fuera de su tapiz” encontramos presentaciones de libros, artículos de opinión para revistas, prólogos, crítica, ensayo, discursos, poemas, entrevistas, eventos culturales, relaciones personales, anécdotas, impresiones, opiniones… Lo mismo nos lleva del libro más curioso de su biblioteca a la anécdota más selecta o al apunte más espejo. Es como si quisiera fomentar en el lector una vocación detectivesca convirtiéndolo en testigo de una parte de su biografía vital e intertextual, la de ser telonero de otros escritores o artistas o la de ser protagonista invitado.

El autor, con precisión de entomólogo, va presentando uno a uno sus textos mariposas, cuidadosamente pinchados en su alfiler con un montaje en seco y alas extendidas. Los nombres aquí son lepidópteros aglutinados en el “alcohol etílico” de esta edición entomológica. El autor persona, con gran sentido del humor, se encarna en cada una de las páginas escritas. Este volumen de Ángel es como un autodefinido o un crucigrama, en el que se entrecruzan nombres como flechas. Todos ellos señalan un camino biográfico, confluyen en los ojos y en la mirada lectora y amiga de Ángel Olgoso. Así los nombres señalan como si fueran brújulas: Gregorio Morales, Josefina Martos Peregrín, Santiago Caruso, Wenceslao-Carlos Lozano, Antonio Sánchez Trigueros, Marina Tapia, Carlos Almira, Miguel Arnas Coronado, José Luis Martínez-Dueñas, Carlos Edmundo de Ory, José Vicente Pascual… También Boris Vian, Kafka… Flechas que se hacen pisadas o itinerarios, y así podemos imaginar al autor yendo y viniendo de presentaciones de libros a exposiciones o a recepciones de premios, y de lecturas a escrituras o para echar una carta, acudiendo a la Academia de Buenas letras vestido con chaqué o imaginando entremedias el refrigerio que hay después de esas actividades. Y es que en sus páginas el autor deja un reguero de miguitas de pan para que sigamos el rastro de su quehacer literario, y su genealogía familiar lectora al presentarnos a su abuelo Edgar, su padre Franz y una legión de titos.

Un viaje, claro que este libro es un viaje. Por su entorno y por su quehacer cotidiano, Imaginemos este libro como un paseo, en el que vamos agarrados de la sombra y de la mano de Ángel Olgoso, mientras nos habla y nos seduce con su conversación. Imagino al escritor salir del portal de su casa y caminar por las calles de Granada para ir de un sitio a otro. Cierro los ojos y veo su silueta de pistolero rubio y patafísico, ejemplo vivo del western literario granadino, cruzar por los pasos de peatones en busca de algún duelo tertulia. Así nos lleva del Palacio de Bibataubín al Centro Cultural Caja Granada, a la Biblioteca de Andalucía, a la terraza del Café Fútbol, Centro Artístico, Feria del Libro, Librería Ubú, Paraninfo de la Facultad de Derecho, Academia de Buenas letras, Fundación Andaluza de la Prensa, Palacio de los Condes de Gabia, Librería Picasso, IES Pedro Soto de Rojas, Museo Casa de los Tiros…

En Cuentos Medulares, publicado en Quimera y aquí en la página 49, deja su parecer sobre relato y novela, donde confiesa que a veces tiene “la sensación de escribir visiones en lugar de contar sueños”. En el texto “Cúllar Vega. Una evocación.” homenajea a sus orígenes y la memoria de su corazón. Porque el pueblo de cada uno siempre habita en la caja negra de las emociones y los sentimientos. En la Presentación de El menor espectáculo del mundo deja diez razones por las que odia a Félix J. Palma que son un alegato maravilloso del sentido del humor y de la amistad. Y es que en este libro descubrimos a un Ángel Olgoso, maestro alquimista, que es capaz de transmutar el odio en amor, y el amor en oro, hasta el punto de convertir el halago en un rasgo crítico distintivo y divertido. Leyendo sus otros libros conocemos al autor o el escritor que es, con toda la imaginación a su alcance, pero aquí, en este unicornio y su miscelánea de textos a quien conocemos es a la persona que hay detrás del nombre, nos deja entrever sus miradas más íntimas y personales, con toda la realidad testimonial de sus ojos y pensamientos. De este libro podríamos decir que es un manual de amistad y admiración, un diario de apuntes bio-bibliógraficos de gran importancia intrahistórica.

En “Un unicornio fuera de su tapiz” nos encontramos “el veneno de la realidad”, aunque al leerlo descubrimos que también nos proporciona “el antídoto”. Un conjunto de textos que le sirven para expresarse, que nos ayudan a conocerlo desde la otra orilla, que valen como una especie de poética o más bien una retórica de su modus operandi como cuentista o lector, especialmente si nos detenemos en la valiosa entrevista realizada por Miguel Ángel Muñoz para “El Síndrome Chéjov”. Ángel Olgoso manifiesta que “toda coartada de la retórica resulta lícita si un autor utiliza sus recursos para que la fricción entre esas dos piedras –la del autor y la del lector– acabe prendiendo un fuego placentero, confortador, excelso, sagrado”. Y aunque “se puede ser sin ser percibido” –como le dice Ángel a Miguel Ángel Muñoz, la escritura de Ángel Olgoso certifica que estamos ante un autor que sin lugar a dudas merece ser percibido y leído más y mejor. Es mi opinión.

sábado, 1 de julio de 2023

Reseña de "Un unicornio fuera de su tapiz", por Miguel Arnas Coronado

Reseña de Miguel Arnas sobre “Un unicornio fuera de su tapiz” (Entorno Gráfico), aparecida en La Página de los Libros, del diario Ideal.



UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ

“Las misceláneas son un género que no escasea. Ya Julio Cortázar hizo un par memorables. Cuando la calidad alcanza la de esas citadas, el entusiasmo nos asalta. Ángel Olgoso, conocido y reconocido como excelentísimo narrador a lo corto, de tema generalmente fantástico, y de una calidad que debería ser más reconocida en los ambientes culteranos, siempre ignorantes de lo que se tiene al lado, ha recuperado aquí textos publicados, o leídos, como prólogos, introducciones, intervenciones o poemas: radiante prosa.

A pesar de centrarse casi exclusivamente en la literatura, tres incursiones hay, parangonables a las del argentino, en la plástica: las obras de Ramón Sabatés, Santiago Caruso y Marina Tapia. Conferencias, charlas sobre su segunda actividad más noble: el Institutum Pataphysicum Granatensis y por ende los entresijos y meollos de la Patafísica y sus autores destacados: Boris Vian y Alfred Jarry. No obstante, lo más importante a mi entender es su poética, detallada en algunos artículos y en especial, en una espléndida entrevista final, hecha por Miguel Ángel Muñoz, donde podemos descubrir el todo Olgoso”.

(Miguel Arnas Coronado)

domingo, 18 de junio de 2023

Reseña de "Un unicornio fuera de su tapiz", por Santos Domínguez

Reseña de “Un unicornio fuera de su tapiz” (Entorno Gráfico Ediciones) a cargo del poeta, catedrático de literatura y crítico literario Santos Domínguez, publicada en su blog ‘En un bosque extranjero’.



“El lenguaje no es la cifra de la vida, sino la vida misma. Sin lenguaje no hay nada. Su magia lo es todo: uno dice manzana y la manzana ya cuelga en el árbol o su color brilla entre los dedos. La potencia genésica y embaucadora de las palabras es tal que puede convocar la más pura belleza y el horror más extremo. Cada vocablo supone un nuevo y diminuto universo o, si se engasta con precisión en el discurso, una gota de ámbar donde late viva la experiencia del mundo”, escribía Ángel Olgoso en ‘Reivindicación de la retórica’, uno de los textos de ‘Un unicornio fuera de su tapiz’, la miscelánea que recopila presentaciones de libros propios y ajenos, prólogos y reseñas, una estupenda lectura de las ‘Memorias de ultratumba’ o de la obra narrativa de Boris Vian o la brillante evocación sensorial y sentimental de la infancia en su pueblo, Cúllar Vega.

Y el fondo, siempre, como un hilo conductor la reflexión sobre la teoría y la práctica del relato en artículos como ‘Cuentos medulares’, donde señala que “los cuentos requieren lectores exigentes, de una atención sin descanso, lectores que prefieren un picotazo directo a un zumbido obsesivo e inacabable, la intensidad a la languidez, morder más que masticar, hacer un viaje al centro más que hacía un horizonte que se aleja sin cesar.”

Otras veces esa reflexión sobre el cuento aparece en respuestas a cuestionarios o entrevistas. Destacan en ese terreno las más de treinta páginas de la espléndida entrevista que Miguel Ángel Muñoz le hizo para El síndrome Chéjov, que publicó Páginas de Espuma en 2011.

En esas páginas que cierran el volumen está recogida con profundidad y detalle toda la teoría de Ángel Olgoso sobre la escritura de relatos o lo fantástico. Se leen allí afirmaciones como esta:

“No puedo evitarlo: me gusta lo poco común, me encuentro cómodo con lo extraño y me procura una enorme felicidad estética lo asombroso y lo inquietante. Pla decía que la sensación de hallarse en un mundo desconocido deja el espíritu como nuevo. Debe ser eso. Por no hablar del placentero latigazo que se recibe el conseguir atrapar la escurridiza anguila eléctrica de lo inaudito”.

sábado, 29 de abril de 2023

Un unicornio fuera de su tapiz (Entorno Gráfico)

Desde hoy, ya está “cazable” este unicornio en la página de la editorial Entorno Gráfico. Aquí va mi texto de la presentación del volumen en la Feria del Libro de Granada 2023, donde me acompañaron Marina Tapia y Francisco Acuyo.





Un escritor necesita poco para ser feliz, le basta con unos cuantos lectores agradecidos (Michaux decía que un escritor no es un verdadero escritor si tiene un solo lector, o si tiene sólo dos lectores; en cambio, si tiene tres, ya sí puede considerarse rotundamente como tal).  Le basta con estar rodeado -como hoy- por un editor intrépido y emprendedor, José Antonio, y por dos poetas genuinos, Marina y Francisco, por dos creadores cuya curiosidad los convierte en esponjas que absorben el mundo para destilarlo de manera exquisita en múltiples alambiques. Muchísimas gracias a todos por vuestro interés y vuestra compañía: este libro que hoy presentamos -como han explicado maravillosamente mis generosos compañeros de mesa- es un compendio que reúne textos diversos de no ficción, presentaciones, artículos, reseñas, prólogos, conferencias, evocaciones, retos, poéticas, laudatios, la entrevista más en profundidad que me han hecho jamás (me llevó dos meses contestar las preguntas), algunas cartas, algún poema y hasta algún cuestionario; es una miscelánea de escritos que, por lo general, permanecen dentro de las bardas ensayísticas y literarias y que no he condenado al olvido por considerar que quizá tengan algún valor.

Curiosamente, las recopilaciones de textos donde cada pieza es un género autónomo no tienen muy buena fama; sin embargo, hay quien piensa -entre los que me incluyo- que esos libros tal vez aguantan con mejor salud el paso del tiempo que muchas novelas y mamotretos monográficos. Siempre por supuesto que se hagan con finura y sutileza, con gracia y eficacia. No estoy pensando en esos escritores que acampanan la voz con solemnidad o en esos críticos que inyectan formol académico a las obras que analizan, ni en esos tan anticuados que cuando abres sus libros las letras salen volando como una nube de polillas. Estoy pensando, por ejemplo, en los volúmenes de artículos de Azorín, de Pla, de Cunqueiro, de José Jiménez Lozano, de Umberto Eco o de Alfonso Reyes, que alcanzan el máximo de matices con el mínimo de elementos, que, ingrávidos, despliegan una especie de alegría sensual en la lectura, que merecen se releídos porque constituyen una delicia gozosa y amablemente reveladora. Hace poco recordaba Trapiello que los artículos no dicen lo mismo cuando se publican en el periódico que cuando se recogen después en un libro. ¿Cómo sucede ese misterio? Quizá, al igual que el vino, el reposo, la temperatura constante y el silencio de la bodega lo transforman. Y si, además, los artículos o cualquier otro texto volandero, pasaron inadvertidos en su momento, parecen mejorar con el tiempo.

Se preguntaba Cees Nooteboom por qué los pensamientos no se plasman en materia para que podamos localizarlos en algún lugar. Me permito responderle que la respuesta evidente reside en los libros. Gracias a ellos podemos acceder a las reflexiones y a la experiencia del mundo a través de una conciencia que no es la nuestra. Esto, si se mira bien, resulta bastante sorprendente y tiene un punto de milagro. Me gusta pensar que este libro (hermosamente editado por Entorno Gráfico, como todos los suyos) es una humilde plasmación en materia celulósica de mis pensamientos en torno a la creación literaria, una marginalia que deja fuera los textos de ficción, un patchwork de distintos formatos y registros, una cartografía literaria y, por qué no, una involuntaria autobiografía del paladar lector o del gusto artístico.

Esta recopilación de paratextos sigue la línea iniciada por un libro mío anterior, Tenue armamento. El título del nuevo volumen, Un unicornio fuera de su tapiz, equivale, en su sentido literal pero también irónico, a la frase hecha “sentirse como un pez fuera del agua”. Como autor de setecientos relatos en más de cuarenta años, de setecientos trucos de magia para tratar de adecuar la realidad a los sueños, he trabajado siempre con la ficción, con la invención, con la imaginación. Pero en ocasiones, fruto de compromisos amistosos y estimulantes retos o encargos, me he visto impelido a sobrepasar el ámbito más creativo. Al final, esa producción lateral se ha revelado bastante copiosa. Más de lo esperado en alguien al que nunca la ha apetecido demasiado reflexionar sobre la escritura, en alguien que siempre ha creído que lo que un escritor piensa sobre el mundo ya lo ha dejado expuesto en su obra. Algunos autores odiaban hablar sobre el oficio de escribir, como Joyce o Hemingway, quien afirmaba que cuanto mejor es un escritor menos habla de lo que ha escrito, que no se le daban bien los análisis post mortem, y que ya hay forenses literarios y no literarios disponibles para ocuparse de esos asuntos. Ana María Matute era más taxativa aún: los libros se leen o se escriben, pero no se para uno a hablar de ellos. Incluso tengo en contra al mismísimo Goethe, que decía: “Toda teoría es gris, querido amigo, y verde es el dorado árbol de la vida”.

Pese a todos estos hándicaps, en Un unicornio fuera de su tapiz, en esta compilación forjada en la variedad, donde es posible que cada texto se proyecte de manera especular en una retícula de referencias, el lector podrá encontrar semillas que espero estimulantes, una serie de pequeñas confesiones encubiertas, así como una guía sumergida de lecturas y de autores (Chateaubriand, Marina Tapia, Kafka, Josefina Martos Peregrín, Gregorio Morales, Miguel Arnas Coronado, Boris Vian, Félix J. Palma, Santiago Caruso, Elena Alonso Frayle, José Vicente Pascual, Carlos Edmundo de Ory, etc.), una apuesta por voces necesarias que me han permitido ejercer de modesto altavoz de sus obras. El lector podrá asistir a un baile de meditaciones, interpretaciones y obsesiones que se desarrolla en el salón literario (mejor dicho, saloncito, por su carácter íntimo), sobre todo, en los contornos del misterioso proceso de escritura que, por fuerza, acaba entrelazándose con los mimbres de la propia vida.  Siempre he visto la escritura como un instrumento para dar forma a los sueños, para crear una realidad alternativa, asequible, placentera, enriquecida, perfecta, para vivir cómodamente en un castillo interior tras puentes levadizos que uno puede subir o bajar a voluntad. En este libro aparecen combinadas varias devociones mías: la literatura de imaginación, la Patafísica o la fascinación por el estilo como cumbre para cualquier narrador, por el lenguaje bien calibrado. Algunos sabéis que adoro arropar los textos con cierta exuberancia verbal -propia del ornamentado, luminoso y sensorial barroco andaluz- que, junto con los recursos prosódicos de la poesía, ayuda a crear una emoción estética, una atmósfera, a conferirles cierto espesor y a que trascienda el argumento, hasta el punto de que interese no sólo la anécdota sino también la reflexión sobre los hechos narrados. Reconozco que me gusta el escritor como gusano de seda, el estilismo, el idioma aquilatado, engarzar una palabra bien traída en un discurso como un trozo de ámbar; y si se consigue además que ahí siga latiendo viva, miel sobre hojuelas. En definitiva, intento una prosa donde no haya un solo vocablo sin causa y sin efecto. Para el admirable Chateaubriand, las palabras tienen alma. Sin embargo, según él, la mayoría de los lectores y de los escritores sólo les piden un sentido. Es preciso encontrar ese alma, que sólo aparece en contacto con otras palabras.

Ojalá -al menos en alguna medida- haya logrado fijar este anhelo también en los textos de Un unicornio fuera de su tapiz. Confío en que este libro no sea sólo para la intimidad e indulgencia de los amigos, sino para todos aquellos interesados en la literatura en su sentido más amplio. Y confío magnánimamente en que no me sientan entre sus páginas como un pez fuera del agua o como un unicornio escapado de su colgadura; que ellos, que vosotros al leerlo ojalá os sintáis más bien -en palabras de Huidobro- como esos pájaros sedientos que beben los espejos y dejan hueco el marco.