Aunque Ángel Olgoso considera que escribe relatos literarios sin más, independientemente de la extensión, e intenta desmarcarse de los encasillamientos fáciles, con frecuencia ha sido ponderado como uno de los más brillantes cultivadores del microrrelato (y de sus pioneros, pues ya escribía cuentos brevísimos a finales de los setenta). Uno de los mejores y más exhaustivos estudios sobre esta faceta de Ángel lo escribió la especialista Irene Andres-Suárez, de la Universidad de Neuchâtel, y se publicó como capítulo de su libro de referencia sobre el tema El microrrelato español. Una estética de la elipsis (Ed. Menoscuarto), junto con los relativos a Luis Mateo Díez, José María Merino, Juan Pedro Aparicio, Julia Otxoa o a los precursores del género Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna y Max Aub.
Las obras que acompañan esta entrada son del pintor y grabador chileno Nemesio Antúnez.
