He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

viernes, 20 de agosto de 2021

Entrevista radiofónica en Sexto Continente ("Devoraluces")

Muchas gracias a Miguel Ángel de Rus por la fresca e interesante entrevista a Ángel Olgoso en su programa Sexto Continente de RNE. En esta última emisión antes de las vacaciones de verano (nº 234, “Tienes que mirar”), en que Ángel habla acerca de su último libro publicado, Devoraluces, comparecen también Luis Alberto de Cuenca y la escritora rusa Ana Anna Starobinets.





"Nos obligan a irnos de vacaciones, así que queremos dejaros un Sexto Continente para paladear durante mucho tiempo; con tintes fantásticos, terribles y a veces oscuros.

Comenzamos con Ángel Olgoso, un clásico del cuento en español, que nos presenta Devoraluces un libro de relatos con el que se despide del género fantástico negro y barroco que ha cultivado durante 40 años. Si en su narrativa domina lo extraño, lo turbador o lo sombrío, ahora el granadino deja entrar rayos de luz que crean contraluces sorprendentes y desasosegantes, incidiendo en la bondad, la pasión amorosa y creativa, los sueños, la esperanza, la capacidad de maravillarse ante la belleza, aunque siempre temiendo que en la próxima línea una palabra cambie el sentido del todo. Y, siempre, un canto a la cultura occidental".

miércoles, 18 de agosto de 2021

"Los palafitos" en el Instituto Cervantes de Tel Aviv

 

    Ha sido un gusto poder participar como invitada del Club de Lectura del Instituto Cervantes de Tel Aviv en el análisis del relato de Ángel Olgoso “Los palafitos”. La moderadora Fanny Díaz, la bibliotecaria Alicia Martínez y una docena de participantes (Saúl, Eli, Sara, Dror, Viri, Iehudith, Gladys, etc.) alternaron vía Zoom sus interesantes comentarios en un ambiente cordial y elogiaron unánimemente el relato. Os dejo aquí algunas de las ideas expresadas:

-La riqueza lingüística y la belleza poética de sus descripciones contribuyen a la inmersión del lector en una esfera de extrañeza, de inquietud, de no saber dónde se está para después sentirse parte de ese mundo, lo que conlleva que el lector tenga una actitud más activa.

-Analogía con el tiempo actual en el que nos están desgarrando las certidumbres como al protagonista del relato. Más que una visión fatalista, se trata de una posibilidad de inaugurar nuevos mundos.

-Hay un espíritu melancólico de fondo junto a una sensación de amenaza que crece poco a poco.

-Parece que ambos, lector y personaje, van sintiendo de forma paralela el asombro.

-El relato despertó interés por conocer las pintorescas flora y fauna que se nombran en la historia.

-Se encontraron ciertos paralelismos con el paraíso (reminiscencias judeocristianas o paganas), aunque la amenaza latente que subyace en el entorno lo convierte en una especie de negativo fotográfico del paraíso.

-Este relato va más allá del género fantástico, es una mezcla de sueño, imaginación, ciencia… Se sitúa en una zona de intersección entre la naturaleza y el hombre.

-Una de las cuestiones muy bien traídas por un miembro del Club fue si, en el desarrollo de la narración, el mundo se ha acabado o acaso no ha comenzado.

-Se elucubró sobre el lugar donde estaría ambientada la acción, a tenor de elementos como el coco, la mandioca, los manglares, los dólmenes, etc, que remitían al Trópico, al Amazonas o al Neolítico. Y se habló de la isla de Chiloé, donde aún perviven los palafitos.

-Se apuntó la desconcertante simetría absoluta entre los dos personajes protagonistas, el arcaico pescador y el moderno botánico, desconocedores ambos del mundo del otro.

-Como invitada, comenté entre otras cosas, que Ángel entregó cinco años a su escritura y pulido; que sus textos intentan causar -en este caso- una extrañeza espaciotemporal; que el perfeccionismo estilístico es una marca de la casa; y que Ángel consigue que el lector acepte con naturalidad la demolición de la historia universal.

-Se calificó el final como un gran interrogante, en el que el protagonista acepta la nueva realidad.

    Gracias por esta oportunidad y por dar valor a la obra de Ángel Olgoso, que tanto lo merece tras cuarenta años de intensa dedicación a la escritura.



martes, 17 de agosto de 2021

"Perspectiva" en el programa de radio "En su tinta".

El texto de Ángel Olgoso Perspectiva (perteneciente al libro de cien microrrelatos La máquina de languidecer) en el programa mexicano de radio "En su tinta".







martes, 3 de agosto de 2021

"Devoraluces", por José Antonio Santano

La revista digital Todoliteratura.es y el Diario de Almeria reproducen la estupenda reseña que el poeta y crítico José Antonio Santano ha escrito sobre Devoraluces, el último libro de Ángel Olgoso, publicado por la editorial Reino de Cordelia.



DEVORALUCES


José Antonio Santano


Confieso que cada vez que me dispongo a realizar una lectura de un libro, o lo que es lo mismo, abismarme en sus páginas impresas, siento un temblor inexplicable, como si fuera un enamorado que declara su amor por vez primera. Entonces, como el enamorado, miro atentamente, me adentro en el bosque de letras o grafías y me dejo llevar por el aroma de la tinta y el poder de encantamiento de la escritura para conformar mundos y paisajes, personajes de variada índole, sentimientos y afectos. Es este siempre el inicio de un libro un momento especial por cuanto desconoce el lector qué hallará en sus páginas, hacia qué lugares viajará o quienes serán los personajes que guíen sus pasos hasta su conclusión. En realidad todo libro es un viaje, una exploración, un vuelo hacia no se sabe dónde. Por ello que esa incertidumbre primera, en las primeras páginas y el mejor de los casos puede satisfacer las expectativas del lector, o en el peor, que la propuesta carezca de interés y se abandone su lectura. El caso que nos ocupa pertenece al primer enunciado, es decir, que satisface con creces al lector, de tal manera que ya desde sus primeras páginas el lector queda atrapado. Así es el último libro de relatos, “Devoraluces”, de Ángel Olgoso (Granada, 1961), en bella edición de “Reino de Cordelia. Anuncia la faja del volumen: “El esperado regreso de un gran maestro del relato fantástico”, y cierto es que Olgoso representa lo mejor de la producción del relato en España, como se puede comprobar si hemos tenido ocasión de seguir su trayectoria escritural. En este libro, desde el principio, hallamos al trascendente, riguroso y paciente Olgoso desmenuzar las historias, contener gramática y sintaxis hasta crear un universo propio que engrandece su discurso narrativo. Y si bien es cierto todo lo dicho, también añadiría que en este extraordinario libro encontramos al Olgoso lírico, que es capaz de esculpir un bello monumento al lenguaje haciéndose valer tanto de una adecuada sustantivación, como de una lumínica adjetivación, elementos indispensables para ensamblar un relato capaz de conmocionar al lector, como todo buen arte ha de originar. La gran valía de Olgoso consiste en trascender la realidad con su poderosísima imaginación, con su capacidad de fabular construyendo desde un detalle, un objeto o un paisaje una historia sorprendente y enriquecedora por su continuo discurrir por territorios desconocidos, exponiendo situaciones o momentos jamás pensados o imaginados. Esa es la gran virtud de Olgoso, hecho que desde su primer cuento “Las luciérnagas” (“el fuego de la soledad, la amargura y la saña no han conseguido evaporar el remotas noches de verano”), pasando por “Hajdú”, el soñador de sueños; “Fulgor”, el regreso heroico de Ulises en “La Rosa de los Vientos”, los avatares del abuelo marcado con el Azul del número del campo de concentración nazi en “Pelikan”; el reencuentro con los poetas en “Villa Diodati”; la historia del carretero japonés “Okitsu”, “La arena de las historias”, “El calendario quiméri o de lo que podía haber sido”, “Medio real”, “Émula de la llama”, hasta el último “Odres nuevos”, Ángel Olgoso, una vez más, quizá más distanciado de lo fantástico, que no del enorme magisterio de la fabulación, compone historias que dejan perplejo al lector, precisamente por ese aluvión de palabras y palabras, que no cesan de florecer en cada página como verdaderas luciérnagas, como frutos imperecederos de un lenguaje depurado, sutil, sugerente y capaz de emocionarnos hasta extremos impensados. Porque da igual que Olgoso se adentre en el microrrelato, narre hechos extraños y turbadores, como que simplemente escriba de una Villa, para mostrarnos su gran virtud, que como hemos dicho, no es otra que fabular, trascender la realidad para crear otros espacios literarios capaces de conmover al lector. Y esto es lo que ocurre con “Devoraluces”, un título que ya en sí mismo podríamos considerar su credo.

lunes, 2 de agosto de 2021

'Ulises' en el blog La Canción de la Sirena

El relato Ulises, perteneciente a La máquina de languidecer, en el blog La Canción de la Sirena.


ULISES


Yo, el paciente y sagaz Ulises, famoso por su lanza, urdidor de engaños, nunca abandoné Troya. Por nada del mundo hubiese regresado a Ítaca. Mis hombres hicieron causa común y ayudamos a reconstruir las anchas calles y las dobles murallas hasta que aquella ciudad arrasada, nuevamente populosa y próspera, volvió a dominar la entrada del Helesponto. Y en las largas noches imaginábamos viajes en una cóncava nave, hazañas, peligros, naufragios, seres fabulosos, pruebas de lealtad, sangrientas venganzas que la Aurora de rosáceos dedos dispersaba después. Cuando el bardo ciego de Quíos, un tal Homero, cantó aquellas aventuras con el énfasis adecuado, en hexámetros dactílicos, persuadió al mundo de la supuesta veracidad de nuestros cuentos. Su versión, por así decirlo, es hoy sobradamente conocida. Pero las cosas no sucedieron de tal modo. Remiso a volver junto a mi familia, sin nostalgia alguna tras tantos años de asedio, me entregué a las dulzuras de las troyanas de níveos brazos, ustedes entienden, y mi descendencia actual supera a la del rey Príamo. Con seguridad tildarán mi proceder de cobarde, deshonesto e inhumano: no conocen a Penélope.