Pasó y pasó el tiempo y, poco a poco, “los cinco fantásticos” menos el tal Olgoso fueron poseídos paulatinamente por el espíritu de Juan Sin Miedo y dieron en internarse en el vasto mundo de las novelas, un mundo desaforado, de largas distancias, donde las casas y las cosas eran voluminosas, ciclópeas, donde se podían cobrar piezas enormes y alcanzar -si se disponía de un tesón implacable- ciertos reconocimientos. Y así sucedió, en mayor o menor medida, con cada uno de ellos, y el tal Olgoso se fue quedando solo en el mundo de los cuentos, y no parecía sino el último mohicano. Sin embargo, los otros cuatro amigos regresaban de vez en cuando, brevemente, como de visita, recordando los viejos tiempos, y recogían en el huerto alguna historia de los collejos bancales de relatos. Y aunque el tal Olgoso -que, como todo hombre de letras que se respete, era perfectamente susceptible a la envidia literaria- los miraba con ojos admirados, como si se tratara de héroes homéricos, sobre todo añoraba aquellos días en que los cinco amigos se resistían a la realidad, no les interesaba la calderilla de lo cotidiano y escribían narraciones que el lector habría de recordar como sueños. Pero, por lo general, en el transcurso de los años los cinco amigos fueron felices y comieron perdices, algunas de ellas de abolengo, como la nutritiva variedad avícola llamada ‘premio Andalucía de la crítica’. Y, colorín colorado, espero que este cuento no se haya acabado y que la eternidad les reserve a todos los humanos un rinconcito al amor de la lumbre donde puedan seguir escuchándolos”.
He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)
martes, 24 de mayo de 2022
Mesa redonda Premio Andalucía de la Crítica
Pasó y pasó el tiempo y, poco a poco, “los cinco fantásticos” menos el tal Olgoso fueron poseídos paulatinamente por el espíritu de Juan Sin Miedo y dieron en internarse en el vasto mundo de las novelas, un mundo desaforado, de largas distancias, donde las casas y las cosas eran voluminosas, ciclópeas, donde se podían cobrar piezas enormes y alcanzar -si se disponía de un tesón implacable- ciertos reconocimientos. Y así sucedió, en mayor o menor medida, con cada uno de ellos, y el tal Olgoso se fue quedando solo en el mundo de los cuentos, y no parecía sino el último mohicano. Sin embargo, los otros cuatro amigos regresaban de vez en cuando, brevemente, como de visita, recordando los viejos tiempos, y recogían en el huerto alguna historia de los collejos bancales de relatos. Y aunque el tal Olgoso -que, como todo hombre de letras que se respete, era perfectamente susceptible a la envidia literaria- los miraba con ojos admirados, como si se tratara de héroes homéricos, sobre todo añoraba aquellos días en que los cinco amigos se resistían a la realidad, no les interesaba la calderilla de lo cotidiano y escribían narraciones que el lector habría de recordar como sueños. Pero, por lo general, en el transcurso de los años los cinco amigos fueron felices y comieron perdices, algunas de ellas de abolengo, como la nutritiva variedad avícola llamada ‘premio Andalucía de la crítica’. Y, colorín colorado, espero que este cuento no se haya acabado y que la eternidad les reserve a todos los humanos un rinconcito al amor de la lumbre donde puedan seguir escuchándolos”.
viernes, 6 de mayo de 2022
"La larga digestión del dragón de Komodo" en RNE
martes, 3 de mayo de 2022
Presentación en Córdoba de "Devoraluces " y "Bosque y silencio"
jueves, 21 de abril de 2022
Presentación de "Como Graná no hay ná. El arte de ser granadino", de Andrés Cárdenas
He tenido el privilegio de presentar el último libro del querido amigo Andrés Cárdenas, sátrapa patafísico, escritor polígrafo, maestro de periodistas y fuerza risueña de la naturaleza. “Como Graná no hay ná. El arte de ser granadino” (Esdrújula Ediciones) es todo un hito, un volumen imprescindible para todos los que aman esta ciudad, un verdadero crisol cultural del granadinismo. Os dejo con mi intervención.



















