He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

Mostrando entradas con la etiqueta César Requesens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta César Requesens. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de junio de 2023

"Olgoso, poeta en prosa", por César Requesens

Artículo de César Requesens en Granada Hoy a propósito de “Nubes de piedra”. 



OLGOSO, POETA EN PROSA

Autor periférico que voluntariamente se aparta de la realidad para que no mate su imaginación tan pura, Ángel Olgoso convierte cada presentación de uno de sus libros en una clase de literatura de esa que sigue teniendo más de ejercicio humanista que de venta de papel al kilo manchado con letras.

El prologuista José Luis Gärtner, escirtor inquieto, diverso, retrata perfectamente en la invitación a degustar este nuevo título, ‘Nubes de piedra’ (Fagus Editorial, 2023, con ilustraciones de Marina Tapia), las claves ocultas detrás de esta edición de unos relatos que un joven Olgoso aún ingenuo y animoso se lanzó a escribir en sus comienzos para aportar algo a este tiempo y a la literatura del cambio de milenio.

Y sí. Sus textos son para leerlos de a poco. Cada línea está reducida a lo esencial; las palabras son certeras sin ser rebuscadas; la historia se cuenta casi a sí misma siempre desde una perspectiva inesperada o novedosa; hay vocación de estilo sin ahogar la historia siempre sorprendente en la perspectiva elegida o el desenlace; hay, en fin, trabajo, reposo, calado en cada historia y es por eso que se saborea con gusto por el poso que deja y la reflexión que provoca.

Pero lo realmente inquietante en Olgoso es que su promoción corre a cargo de los demás. Así lo confirmamos los que acudimos a abarrotar la librería Picasso para escucharle. Él, con hacer buenos relatos y disfrutar escribiéndolos y, si el perfeccionismo le deja también hasta disfrutar del resultado, ya tiene suficiente. Ama la literatura y como prueba esas muchas décadas de cultivar el oficio donde se debe, en lo oculto, sin alharacas ni guateques.

Para muchos que perseveramos en esto de escribir, aunque sea con sangre, es un referente. Nos deja tranquilos ver que alguien sigue teniendo fe en la capacidad redentora de la palabra escrita que aspira a ser arte y ensancharnos la mente.

Este libro fresco pero ya maduro nos ofrece el primer Olgoso ahora, cuando él mismo está quebrando la esquina de su carrera de escritor esforzado y generoso. Está este maestro granadino de cuento (al que algunos ya encuadran entre Borges y Cortázar) cerrando un ciclo para dedicarse a cosas nuevas, otra vuelta de tuerca de un artista de esos que no se conforman con lo ya hecho y publicado sino que sigue arriesgando y afrontando terrenos nuevos.

Todo un referente por la estela dejada y por seguir enarbolando la bandera de esa creatividad que solo se complace en recrearse a sí misma.



lunes, 4 de abril de 2022

Homenaje a "Devoraluces" en el Centro Artístico

Comparto, con pudor y agradecimiento, la sorpresa del entrañable acto de homenaje a Devoraluces que amigos entusiastas y generosos han pergeñado con total impunidad en el Centro Artístico de Granada. Aún emocionado por la lectura de fragmentos del libro, por el cariño especial de Marina Tapia (que presentó el homenaje), Miguel Arnas, José Luis Gärtner, César Requesens, Josefina Martos, Juan Manuel López Cambil, Marijose Muñoz, María José Parra, Paco Pérez, de la presidenta del Centro Artístico Celia Correa y del instigador del evento Juan Chirveches.
                                                          














sábado, 24 de octubre de 2020

La brújula de Olgoso

Compartimos el cariñoso y reivindicativo artículo que el escritor y periodista César Requesens publicó en el periódico Granada Hoy a propósito de la reedición ilustrada de Astrolabio.
 


LA BRÚJULA DE OLGOSO

(César Requesens)



No puedo ser objetivo al escribir sobre mi amigo Ángel Olgoso y su exquisito libro Astrolabio (Reino de Cordelia, 2020), primorosa reedición ilustrada por la artista Marina Tapia, que presentó en el Cuarto Real el viernes tarde arropado de una nutrida caterva de enmascarados a lo Covid que no éramos otros que sus muchos amigos, admiradores de una trayectoria literaria generosa en la entrega a la escritura y en la renuncia al oropel por el que otros pierden el alma para ganar no se sabe bien qué y si ese qué compensa.

Lo que sí que compensa es escuchar a Olgoso releer sus cuentos y disfrutar de esa su concisión milimétrica macerada con los años de oficio, esa su forma abnegada de construir una gran obra, con líneas propias y coherentes, marcando un camino que luego siguen y seguirán otros muchos tras los pasos de la 'brújula' que es este escritor ya imprescindible de las letras hispanas.

Es envidiable su paciencia, de la cual yo carezco. Porque uno, en su modesta pretensión literaria, aspira tan sólo y como mucho a recoger la espuma de los días lo mejor que puede mientras que otros, como es su caso, son capaces de ponerle puertas al mar apresando en sus palabras hasta el mismo rumor del oleaje. Admirable.

Cada relato de Astrolabio es una voz lanzada entre las montañas que reverbera devolviendo el eco de otras grandes voces a las que da gusto distinguir entreveradas con la voz tan pura y medida de este escritor de aquí.

Ocurre con Olgoso que, al contrario de muchos, no es él quien se hace el panegírico. Bien al contrario, su modestia le lleva a que tengamos que ser otros escritores, casi todos, los que ensalcemos su obra rica y variada, diversa y compacta, en lo que supone ya un lugar común en las letras actuales ese decir sin dudarlo: "Qué bien escribe Olgoso".

Estando ya en la cima de su obra, extraña que no se editen más sus obras, que la oficialidad cultural no caiga en la obviedad de que tenemos entre nosotros a un grande que no va de nada más que de Ángel, salvo para los que le tenemos por lo que es, un destello de luz entre la espesura, un autor que deja su estela de sincero buscador de estrellas en libros que quedan como un alarde en la forja de lo imaginario, metal blando entre las manos de este titán que me dedicaba su Astrolabio al borde mismo de la noche.