Con estas palabras pretendí reivindicar la obra gráfica de Ángel Olgoso, sus collages fantásticos en el doble sentido, que son un aspecto no tan conocido de su labor creativa. Creo que es muy importante tenerlos en cuenta para poder hacer una valoración integral del escritor, porque opino que sus relatos y sus imágenes forman parte de un mismo tronco, de su particular visión del mundo.
Aquella inolvidable tarde en la Casa de América de Madrid, acompañamos a los coordinadores de Nocturnario. 101 imágenes y 101 escrituras (José María Merino y Ángel), los escritores Rosa Montero, Andrés Ibáñez y una servidora. Tras la presentación, algunos de los cien autores que participaron en el libro leyeron sus textos.