He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

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lunes, 2 de febrero de 2026

Presentación de "El mundo acabará en viernes", de Manuel Moyano

Ha sido un placer volver a presentar en Granada a mi viejo amigo Manuel Moyano, después de diez años en que bautizamos su estupenda novela “El imperio de Yegorov”. Además de ser uno de los mejores y más solventes autores españoles de relatos y de novelas, Manolo es también un maravilloso escritor de viajes y de ensayo, en especial sobre temas antropológicos. Creador de un universo propio donde las perspectivas imaginativas, la ironía, el terror, el eficaz pulso narrativo o la capacidad para suspender la incredulidad del lector van de la mano. Su última novela, “El mundo acabará en viernes”, es un ágil y adictivo barrido de almas, una irreverente, cosmopolita y espléndida novela con la que hace sonar los clarines del Apocalipsis, con sus plagas y erupciones volcánicas, con sus magnicidios y nubes radiactivas, con todas esas calamidades que asolan el planeta mientras se produce al mismo tiempo una epidemia de resurrecciones, y que le permite a Manuel Moyano explorar temas recurrentes de su obra como la muerte y las relaciones de poder. Novela de aliento cinematográfico, uno no puede dejar de verla como una de esas películas o series distópicas tan sugestivas que triunfan en la actualidad. Sólo que el talento de este cordobés afincado en Molina de Segura es un plus que ennoblece cualquier idea, por muy ‘mainstream’ que sea. En un momento de la novela alguien dice: “La excelencia de las canciones nunca ha constituido el santo y seña de Eurovisión”. Lo mismo podría decirse de la literatura comercial, pero Manolo consigue un milagroso equilibrio, ya que él logra que funcione como puro entretenimiento pero también como crítica social, como toma de temperatura, como reflexión y como profecía. Porque Manuel Moyano siempre inyecta a sus estimulantes propuestas inteligencia, estilo, humor, imaginación, oficio y unos diálogos que poseen la limpieza malévola de los de Roald Dahl. Así es fácil para el lector asegurarse felicidad lectora.












domingo, 10 de agosto de 2025

Acerca de "La gloria del mundo", de Francisco Silvera

ACERCA DE "LA GLORIA DEL MUNDO", 
DE FRANCISCO SILVERA


    
De vez en cuando, en la travesía de nuestras vidas lectoras, nos cruzamos con uno de esos autores cada vez más escasos, Francisco Silvera por ejemplo, islotes creativos donde aún florece la riqueza estilística, la alegría barroca de la lectura, la voluptuosidad de saborear y paladear cada palabra viva, carnal, cromática, vibrante, henchida, aromosa, nos topamos con uno de esos silenciosos y valientes gusanos de seda que hilan -a contracorriente- la auténtica cultura. Al igual que ocurre con otros escritores discretos como José A. Ramírez Lozano, Óscar Esquivias, Emilio Gavilanes, J. Antonio Tamez-Elizondo o Rodolfo Padilla, o más visibles como Manuel Moyano, Eloy Tizón, y Miguel A. Zapata, que conciben también la literatura como retos que afrontar, como una avanzadilla de formas y conceptos novedosos, como humildes torres vigía en un páramo desecado. Este librito de Francisco Silvera, “La gloria del mundo”, logra que el lector se rebulla con deleite y glotonería, como “al albur de las mareas”, siendo “los ojos hontanares del placer”. Ese lenguaje a borbotones, abundoso, como una lluvia feraz que va dejando empapado al lector, esa poesía tangible y pesable que rebosa vigor, está a años luz de la hojarasca, de la maleza, de las ubicuas flores de plástico que se quieren hacer pasar por fresca vegetación literaria, a años luz de la altanería de lo ramplón y de la penuria expresiva. En “La gloria del mundo” huele a nuberío, a aire resinoso, a pastosidad de damas de noche, a terrón humedecido, al aliento subterráneo de la granazón en las semillas. Las páginas, y con ellas los personajes, rielan como el azogue, y “la realidad era un zumbar de movimientos admirables”. El añorado poeta de la imaginación Rafael Pérez Estrada dejó escrito que hay palabras que, bien tratadas, acaban adquiriendo el brillo único de ciertos cristales, como centellas y chispas que danzan abandonadas en la arena de una playa remota.

    Los que buscáis esos libros nacidos de ’los adentros’ y no fabricados, que ya decía Teresa de Ávila, haceos con alguna muestra de la abundante obra narrativa de Francisco Silvera (“Las apoteosis”, “Libro de las taxidermias”, “Libro de los humores”, “Álbum blanco”, “Tenebrario”, “Las criaturas o Libro de las causas segundas”, “Mar de historias. Libro decreciente”, “Los camaleones” o “Libro de los silencios”); poética (“Libro del ensoñamiento”, “Delta”, “Pintar el aire”, “Amor, Poder y Geometría”) o ensayística y editorial (sus escrupulosos estudios sobre la poesía de Juan Ramón Jiménez o Antonio Carvajal, y “La vida de la Cultura o Contra la cultedad”). Leed “Los animales felices”, el delicioso bestiario en marcha que está publicando cada día en Europa Sur. Romped una lanza por autores que reverencian el lenguaje y lo trabajan como empecinados herreros u orfebres, por autores que gustan de experimentar con la forma. No los dejéis en la indigencia repitiendo la dramática frase de Felisberto Hernández: “Cada vez escribo mejor, lástima que cada vez me vaya peor”. Así podréis repetir algún día los pensamientos del Hermano Luis al final de “La gloria del mundo”: “Percibió la armonía, la paz de los frutos de vivir, la perpetua proporción del alma del mundo. Atrás quedaba el desorden de una época; oculto, el estiércol de sus solemnidades; manifiesta, la sencillez mórbida de la ignorancia”.

    De vez en cuando, en la travesía de nuestras vidas lectoras, tenemos la suerte de arribar a una de estas Islas de los Bienaventurados.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Discurso XVI Premio Setenil


El 12 de diciembre se entregó en el MUDEM de Molina de Segura el XVI Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España durante 2019, la más concurrida edición de su historia, con 102 títulos presentados. El jurado compuesto por su presidente, Ángel Olgoso, la profesora Carmen María Pujante Segura y los escritores Aurora Gil Bohórquez y Manuel Moyano, había concedido el galardón (conocido como el Oscar del cuento) a La mala entraña, de la bilbaína Elena Alonso Frayle. Tras el descubrimiento de la tradicional placa conmemorativa en un banco del Paseo Rosales, tuvo lugar el acto de entrega en la sala de la Torre Nonangonal del MUDEM, acompañado con piezas musicales, con lectura de fragmentos de la obra ganadora y con discursos de la edil de Cultura, Soledad Nortes, de la premiada (que se había desplazado ex profeso desde La Paz, Bolivia, donde reside actualmente) y del presidente del jurado, Ángel Olgoso, con el que os dejo.



domingo, 28 de julio de 2019

Ángel Olgoso, epistológrafo


Tengo el gusto de publicar este documento inédito, un trabajo de Manuel Moyano escrito especialmente para un libro proyectado por el editor Paolo Remorini que iba a formar parte -en 2016- de un homenaje sorpresa a Ángel Olgoso: Olgosiana. Actas del Congreso que nunca se celebró y una miscelánea. Ángel se enteró antes de tiempo y logró desbaratar tan generosa y disparatada iniciativa. Pero, afortunadamente, quedan los textos de muchos amigos como testigos de aquellas muestras de cariño que aún no habían visto la luz.

domingo, 18 de noviembre de 2018

La belleza del abismo

Rescato la estupenda reseña que del libro Los líquenes del sueño publicó en el blog El síndrome Chéjov Manuel Moyano, escritor multidisciplinar y creador del Premio Setenil al mejor libro de cuentos publicado en España que, desde 2004, convoca anualmente el ayuntamiento de Molina de Segura (Murcia). Antes de hablar de Los líquenes del sueño, donde Olgoso reunió los relatos escritos entre 1980 y 1995, Manuel Moyano pone en su contexto la obra de Ángel.