He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

lunes, 18 de septiembre de 2023

Reseña de "Nubes de piedra" por Diego Prado

Breve semblanza a cargo de Diego Prado en la revista Librújula a raíz de la publicación de “Nubes de piedra” (Fagus Editorial).



“No descubro nada si digo que Ángel Olgoso (Granada, 1961) es, junto a Hipólito G. Navarro (nacido el mismo año), uno de los más importantes e insobornables cultivadores del cuento en su vertiente más ampliamente fantástica. Los días subterráneos, su primer libro publicado, data de 1991, un momento de eclosión del cuento español no realista tras décadas de arrastrar el yugo del realismo social, y que ya había ido asomando la década anterior en autores como Merino o Fernández Cubas. Fiel desde sus primeros relatos a una poética donde lo insólito, lo anómalo, lo inquietante y lo fabuloso constituyen el eje de su obra, Olgoso asume y asimila muy pronto la voz de los maestros (claramente Cunqueiro, Calvino, Perucho, algo de Cortázar, de Borges, de Quiroga, del surrealismo y la patafísica). Nubes de piedra, cuya primera versión se editó en Granada en 1999, reúne cuentos escritos entre los 17 y los 22 años de su autor, una arqueología literaria que no solo demuestra una inventiva y madurez estilística sorprendentemente precoz, sino que asentó los cimientos sobre los que ha ido alzando un castillo de fantasías, terrores y prodigios que alcanza ya la altura de una veintena de libros. Olgoso es un maestro en lo suyo y este libro, bellamente ilustrado por Marina Tapia, resulta el mejor portón para adentrarse en su peculiar mundo!”.

(Diego Prado)

lunes, 4 de septiembre de 2023

Reseña de "Nubes de piedra" por Luis Cerón

Agradecido a Luis Cerón por su estupenda reseña de “Nubes de piedra”, aparecida en Todoliteratura.es.




FULGENTES DESTELLOS DE HACES
(Luis Cerón Marín)


La creación literaria no es otra cosa que la caracterización de una prolongación de la vida. Y si para este cometido nos centramos en la ficción como artífice constructivo, ésta nos permite disponer de un sinfín de matices, texturas y variaciones de lo más nutrido para escribir una obra, ya sea un relato, una novela, un poemario o una obra de teatro. El género es lo de menos. Lo realmente importante es la eclosión de la ficción como componente literario. De ahí en adelante podremos modelar nuestro texto a nuestro albedrío, dejando aparte -por ahora- las correcciones morfológicas, sintácticas y semánticas. Todo eso es secundario. Lo que pretendo destacar en este momento es el estilo.

"Nubes de piedra" (2023) es el título del nuevo libro de relatos de Ángel Olgoso, que la editorial Fagus ha tenido a bien publicar. “Nuevo” en alusión a su reciente aparición, ya que éste recoge treinta y cinco relatos correspondientes a la incipiente obra literaria del autor, fechados entre finales de los años setenta y principios de los ochenta. En ellos se plasman las inquietudes literarias de Olgoso junto a su afán prolífico de pergeñar historias con un sello singular tan propio como inalienable. Sus relatos dan fe de una orbe que solo los grandes autores literarios han conseguido -y aún consiguen- gestar, macerar y transmitir sin tacha. Pues bien, el autor que nos ocupa es uno de ellos. Se trata de un escritor que, aun visto lo visto, todavía podría ansiar más en torno a su cénit literario. Si se lee cualquiera de sus libros anteriores, comprobaremos el porqué de su reconocimiento literario a nivel nacional -e incluso más allá- en lo que a relato breve se refiere. Y si comprobamos el contenido de Nubes de piedra, quedaremos atónitos ante el nivel alcanzado en sus primeros escritos, los cuales se abordaron junto a un tenue proceso de creación poética.

Estos relatos corresponden a su incipiencia más curiosa, la adolescente, esa que es consecuencia de la curiosidad más boyante y de las lecturas más gozosas. Fruto de esa plenitud son estos escritos, cuya inspiración principal no es otra que la gran imaginación de la que hace gala el autor que nos ocupa. Ésta resulta fundamental para crear todo tipo de personajes, para enhebrar tramas y para crear atmósferas inimaginables a simple vista; la imaginación nos permite vivir más de una vida y, además, nos facilita la tarea a la hora de sintetizar una historia en muy pocas líneas. Podría poner varios ejemplos de ello… Entretanto, vaya por delante este fragmento de ‘La extraña caja de lápices del señor Wots’: “Mi nombre no importa… Confieso que al escribir este relato abrigo aún la esperanza de ser creído […]” Pues bien, en este trozo de cierto corte autobiográfico, Olgoso logra aunar todos estos elementos para crear un universo mágico en el que no hay lugar para la percepción ambivalente. Su cosmogonía está creada a conciencia, por y para hacer justicia a un solo instante vital, para tornarlo literario. Nada queda al azar: “Alfa y omega. Íncubo y súcubo. Tus dolores son una cancerosa catedral varada en el fango de la eternidad” (‘Tierra de cáscaras y demonios’). En esta ocasión se nos muestra, pues, una impronta arcana envuelta en una entelequia barroquizante. Sin embargo, cuando creemos hallar un mísero segundo de paz ante tanta ebullición lingüística, nuestro autor nos sacude con diversos ejemplos de una importante vis cómica: “-Debo suplicarle al señor que cuide sus juanetes -me aconsejó Agostiño… Naturalmente, me importaban un pimiento…” (‘Pulstar’). Así, a vuela pluma, puede inducirnos a la risa, a la reflexión o a ambas cosas; pero no hay duda de que nos mantiene despiertos ante la magnífica fruición con la que emplea el lenguaje, redondeando la trama que está componiendo y revitalizando la caracterización de los personajes y la descripción de los ambientes. Con todo, Olgoso conjuga realmente bien el maridaje de todos estos elementos, el cual está imbuido de matices oníricos que enriquecen las secuencias aparecidas en cada relato. Y si este autor granadino se caracteriza por dominar el relato breve, tanto mejor, ya que este género se presta al empleo de estos útiles tan plásticamente narrativos.

El libro está escrito en varias partes. Algunos relatos son muy pequeños; otros son más grandes, y otros son una apuesta literaria algo más ambiciosa, en la que se entremezclan una serie de tonos con una particularidad muy novedosa. En esta última mención, sirva citar el título de varios relatos, tales como “China”, en el que una pareja de novios visita China tanto desde un punto de vista turístico como desde un caleidoscopio soñador, acompañados de la ideal ‘familia Ping’ y aderezadas sus peripecias con varias ofrendas literarias de exótico y erótico bagaje, así como de una helénica mención de lo más épico, entre tantos otros ingredientes sugestivos; o “El Club de los Novecientos Flautistas”, cuya estructura está dividida en catorce capítulos, de cierto corte didáctico y moralizante (sic), a cual más embriagador e hilarante. En este pequeño intento de novela breve, una tríada de personajes de lo más patafísico y, por ende, borisvianés, protagonizan una serie de aventuras destinada a ensalzar el valor del absurdo. Ariel, Passalacqua y el Varón se encargarán de preconizar “la desproporción entre las medidas del cuerpo y de la inteligencia”, como agentes pertenecientes a tan selecto club que son. He aquí un fragmento del penúltimo capítulo, de proverbial traza: “Las facciones del doctor [Spitzer, malvado aprendiz de matasanos] adquirieron un excepcional color amatista luminoso, obligando al tierno cerebro que cobijaban a saltar limpiamente hacia arriba…”. Este es, pues, otro ejemplo de la irreverente tentación irónica que Olgoso nos ofrece sin ambages.

Pero eso no es todo. La poeta y artista multifacética Marina Tapia ha contribuido en la germinación de esta fascinante criatura literaria, cuya exquisita factura estaba inmersa en ingentes y profundas lecturas -José Luis Gärtner, escritor y dramaturgo, autor del prólogo también lo atestigua-, así como en un tardío acné irreverente, a través de unas ilustraciones perfectamente retrotraídas a la intención inicial. Es decir, que la autora los ha confeccionado a posteriori, ofreciéndonos así una relectura inédita de estas pétreas nubes tan singulares. Es más, sirven de colofón a varios de los relatos más insolentes y deslumbrantes. Aunque todo el libro denota unos fulgentes destellos de haces sabiamente coronados.


domingo, 6 de agosto de 2023

Entrevistas sobre "Nubes de piedra" en Ideal y Todoliteratura.es

Muy agradecido a Todoliteratura.es y al diario Ideal por esta completa entrevista acerca de "Nubes de piedra" (Fagus Editorial).




1.-¿Cómo definiría o presentaría “Nubes de piedra”?
Este libro es mi prehistoria literaria -mi prehistoria narrativa concretamente-, del que sólo han quedado fuera los primeros balbuceos en prosa tras cinco años escribiendo poesía. Lo escribí a finales de los setenta y comienzos de los ochenta, y creo que ya está presente el germen de los principales temas de mis libros posteriores: lo extraño, lo sorprendente, la ironía o incluso la sátira, las premisas extravagantes, las composiciones pesadillescas o vertiginosas, las propuestas asombrosas, los retos compositivos. Creo que los 35 relatos de “Nubes de piedra” viven en ese estado fronterizo entre el sueño y la realidad, entre la humorada y la insolencia propia de la primera juventud, entre la fantasía y una incipiente exigencia formal: aquel narrador ya comenzaba a gozar con la capacidad subversiva de la escritura breve.

2.-Para usted, según ha dicho, ¿la imaginación es el bien más verdadero y liberador?
Así lo creo, tengo el convencimiento absoluto de que la imaginación proporciona un sustituto soberano a la vulgaridad cotidiana. La imaginación, que es al mismo tiempo el fermento de la experiencia y el antídoto contra el horror de la vida, nos hace poderosos siendo como somos seres insignificantes y efímeros, nos permite trascender las infinitas magnitudes del espacio y el tiempo. Vivir sólo una vida me parece una terrible prisión. Decía Pessoa que toda la literatura es un esfuerzo por hacer real la vida, que es absolutamente irreal en su realidad directa. Yo lo simplificaría aún más con la siguiente fórmula: la realidad es fantástica y la ficción real. Y la imaginación se nos presenta como un ave de grandes alas con la que podemos sobrevolar el territorio en busca de tesoros valiosos, confortadores, nutritivos. Cuando escribí “Nubes de piedra” era joven, me fascinaban las perspectivas imposibles de Escher, las prisiones imaginarias de Piranesi o el expresionismo fantástico de Kubin, e intentaba que lo imaginativo cabalgara con furor desbocado, que fuera -como en el primer Romanticismo- hermoso, loco, embelesador, y un tanto perverso, como se podrá comprobar a lo largo del libro en muchos ejemplos de incorrección política.


3.-¿Cuál es el núcleo de estos relatos, si es que lo tienen?
Los relatos de “Nubes de piedra” son extraños disparates, historias que tienen un pie en el delirio (Como en “In extremis”, “El efecto del polvo Pyrethrum sobre los insectos”, “El otro diluvio” o “El hombre sucio”), piezas provistas de formas y texturas distintas (como “China”, “Látigo”, “Creciente” o “34 historias de amor”), y creo que que su centro de gravedad es la fruición imaginativa, aunque el placer lingüístico ya empieza a despuntar (véase “Primula Veris”). Pensándolo bien, quizá estos relatos expresen, esencialmente, la perplejidad de aquel joven ante el mundo, su rebeldía contenida, sus miedos, su necesidad de evasión.

4.-¿Es cierta la impresión de que en este primer libro de relatos hay mucho más humor que en los posteriores?
Totalmente, aunque con matices. No puedo evitar que en casi todos mis libros se filtre la ironía, pero sí es verdad que lo hace de forma decreciente (supongo que a medida que la vida va tomando rasgos de pesadilla demencial y que uno ya se va acercando a los momentos aurorales de la senectud). Y, al mismo tiempo, entre el abundante humor negro de “Nubes de piedra” comienzan a emerger ya burbujas de misterio, maravilla o sorpresa. En aquella época, además, descubrí la Patafísica e hice mío el lema de Boris Vian, uno de sus más inspirados príncipes: me esfuerzo de buena gana en pensar cosas en las que pienso que los demás no pensarán. De hecho, la Ciencia de las Soluciones Imaginarias potenció claramente algunos de estos relatos, como “Pulstar” o “El Club de los Novecientos Flautistas”. También me gustaba en aquellos años el sarcasmo desmitificador, aunque un poco elemental y escatológico, de Gógol: “El ser humano es un sujeto que se cree estupendo hasta que sufre un retortijón”.

5.-Marina Tapia vuelve a ilustrar un libro suyo, ¿no es cierto?
En efecto, Marina, una de las más cabales poetas en castellano, también es artista gráfica y ya tuve el privilegio de que ilustrara la segunda edición de “Astrolabio” (Reino de Cordelia). Y es un verdadero placer contar de nuevo con su arte. Ella siempre capta el espíritu del texto y lo enriquece con sugestivos detalles y perspectivas. Marina, que tiene una curiosidad insaciable por el mundo y a la vez una delicadeza especial para mirarlo, sabe destilar poéticamente cada relato y dejarlo en sus elementos esenciales. Flaubert, por ejemplo, era enemigo de las ilustraciones, le exasperaban, pensaba que “la más hermosa descripción literaria es devorada por el dibujo más ramplón”. No obstante, opino que, en este caso, el inmenso talento de Marina y el libérrimo carácter de estos relatos impiden tal eventualidad.

6.-¿Por qué se ha decantado por Fagus Editorial?
Por la entusiasta labor a favor del cuento por parte de la editora Silvina Elías y del escritor Beni Domínguez (tienen incluso el proyecto de revivir los “Pliegos de cordel” ilustrados. A ambos les agradezco de corazón su interés en publicar esta mi primera colección de relatos. Y no me olvido de José Luis Gärtner, que le ha regalado al volumen un pórtico de altura, un estimulante, un ingenioso y completísimo prólogo. Ojalá el lector que se acerque a esta historias las recuerde luego como sueños. Ojalá, aunque hayan cumplido ya cuarenta años, al lector que muerda esta fruta desconocida (en su doble acepción de obra inédita y extraña) le parezca una pieza refrescante que todavía conserva su acidez.




lunes, 31 de julio de 2023

Reseña de "Un unicornio fuera de su tapiz", por Marina Tapia

Medida, elegante, magnífica reseña la que Marina ha escrito sobre Un unicornio fuera de su tapiz (Entorno Gráfico), recién publicada en Todoliteratura.es. Mil gracias.



UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ, DE ÁNGEL OLGOSO

(Marina Tapia)

Qué poco se puede glosar cuando se ha leído la elaborada y deslumbrante prosa de Ángel Olgoso que, justamente, reúne artículos y textos críticos escritos de manera brillante acerca de otros creadores. Qué ínfimo el aporte que puedo donar al comentar otro nuevo libro de este exquisito narrador. Es como cantarle a María Callas con la voz de una. Pero, aun así, desenvaino mi osadía y me lanzo a esbozar unas conmovidas palabras con el deseo de acercar su trabajo literario a los lectores.

Si abordamos cada acto diario como una posibilidad para ser creativos y para desarrollar nuestras habilidades, gozaremos de una doble riqueza. Si esta máxima la aplicamos no sólo a la hora de escribir poesía, relato o textos personales, sino que la desplegamos en textos más formales o teóricos, estaremos aprovechando la oportunidad de transformar en arte lo sencillo o utilitario. Todo lo que hacemos puede tener nuestra impronta, el sello de nuestros principios, todo puede valernos para rendir tributo a nuestra lengua, para afirmar nuestros compromisos, para ser originales. Este enfoque es el que desarrolla Ángel Olgoso. No existe en él un cambio de actitud al escribir, sea cual fuere el texto realizado, no hay una diferenciación. En cada escrito que alumbra su pluma está el mismo compromiso sagrado con la palabra, la misma entrega y su visión creativa.

En este libro tan exquisitamente editado por Entorno Gráfico este 2023, celebraremos sus bellísimos textos de la más variada índole: prólogos, artículos, entrevistas, presentaciones, reseñas, conferencias, cartas, prefacios para exposiciones, poemas, y otras muestras literarias de la voz única de Olgoso, desde el acento de un verdadero creador −disidente y a contracorriente− con el que Granada cuenta por fortuna.

Y también, a través de las 200 páginas de “Un unicornio fuera de su tapiz”, conoceremos más profundamente al humanista resguardado tras el escritor, sus predilecciones, sus gustos y afinidades, sus fidelidades, su trayectoria, sus deseos y proyecciones. Pero, sobre todo, tendremos en nuestras manos un original compendio de la vida cultural granadina, la efervescencia de una ciudad donde lo creativo cobra un peso único. Ángel no sólo introduce libros narrativos, campo ampliamente desarrollado por él, sino que su mirada y su generosidad se vuelcan con los más singulares proyectos (como una presentación de “relatos carcelarios”, un “patchwork” de palabras de consuelo para un amigo, una reivindicación de la retórica o la noticia de un ejemplar de haikus culinarios).

En todos los comentarios del autor encontraremos su marca indeleble, esa precisión en la artesanía verbal, elegida por él para manifestarse contra un mundo complaciente y amante del realismo burdo y plano. Por eso, agradecemos su rebeldía mediante el preciosismo estilístico, en una época donde la libertad al escoger vocablos inusuales o en desuso es casi un sacrilegio que recluye y aparta. No nos engañemos, la península ibérica sigue prefiriendo el realismo y las experiencias en crudo.

Leamos este libro para ser partícipes de un espíritu fiel a sí mismo, leamos este volumen atentos a su vocación comprometida con el lenguaje: nos exorcizará de la monotonía de la realidad; dará alas a las posibilidades del detalle, con su puntillismo narrativo nos sentiremos inflamados y agradeceremos el vuelo poético de su obra.

La defensa del relato, del fantástico, de la imaginación, de la Patafísica, del arte oriental, de la cultura, de la amistad, son algunos de los pilares que Olgoso levanta en esta segunda miscelánea suya (tras “Tenue armamento”, publicado por Alhulia en su colección Mirto Acadamia). Múltiples argumentos en favor de la excelencia compositiva, textos que nos valdrán para afirmar nuestro ideario, nuestro gusto por la lectura.

Pero no solo veremos el “yo” del autor, también su red de afectos, su calidez para con otros escritores a los que siempre ha brindado un apoyo desinteresado. Lo social también está muy presente en el volumen. Nos emocionará, por ejemplo, su artículo acerca de “Perlas de Indra” que denuncia las violaciones en la India, así como la conmovedora evocación de Cúllar Vega, pueblo natal de Ángel.

“A lo fácil por lo difícil”, a modo de consigna patafísica, quedará resonando en la mente. Y, a pesar de la dimensión estética de sus letras, no nos toparemos con un libro denso: hay una pujanza de claridad, de comunicar con exactitud, de compartir con otros sus hallazgos. Nos saldrá al encuentro un despliegue de ideas frescas y tintineantes que nos transmitirán vitalidad y hondura. Quizá todos estos textos sean verdaderos ejercicios teóricos de la belleza.

Tal como nos recomienda el autor, “necesitamos la literatura y el arte para no asumir el mundo con la mirada de los demás”. Ese anhelo de dar una impronta única y reinventada a la realidad se lleva a cabo felizmente en este libro de Ángel Olgoso: ironía, finura, reflexión, humor, elegancia, emoción destilada y serena. Regalos inspiradores. No os perdáis la oportunidad de entrar en este vasto y maravilloso universo.

martes, 25 de julio de 2023

Reseña de "Astrolabio" por Carmen Hernández Montalbán

Muchas gracias a Carmen Hernández Montalbán por sus generosas palabras sobre “Astrolabio”, la mejor invitación posible a esta singladura literaria, ideal para el solaz veraniego. En el blog de la revista La oruga azul.



<<Los títulos de todos los libros de Ángel Olgoso son, por sí mismos, células de cuentos. Los lectores sabemos que un buen título es como un imán que nos atrae hacia la lectura del libro, sea cual sea el género en cuestión. Pero la elección del título de un libro de cuentos breves, como es el caso, es algo que merece cuidado. El título nos orienta y, sin él, las historias pueden producirnos desconcierto, sobre todo a los lectores menos avezados. El título de este libro, “Astrolabio”, cumple más que en otro la función que debe, porque la palabra astrolabio nos lleva a pensar en el objeto al que alude; algo que nos sitúa, nos orienta, nos advierte que existe un universo por descubrir.

Olgoso ha sido, ya desde el inicio, un maestro del cuento breve. Sus relatos y microrrelatos han servido de ejemplo en numerosos talleres y cursos por su singularidad, y por ajustarse a las características del microcuento o el microrrelato.

No es únicamente en la brevedad en la que se define un microrrelato, como se pudiera erróneamente pensar. Cualquier texto breve no es un microrrelato. Podrá ser un aforismo, un poema, una idea, un apunte, una noticia, una carta..., el microrrelato es un subgénero complicado que requiere destreza y precisión.

Un microrrelato es un texto hiperbreve que nos cuenta una historia y debe tener la capacidad suficiente para turbar al lector. En este tipo de textos, lo que se insinúa o como lo llama la hispanista Irene Andrés-Suárez: “los espacios de indeterminación” cobran doble importancia.

Un ejemplo taxativo de microrrelato lo tenemos en el titulado “Cuenta atrás” de este libro:


CUENTA ATRÁS

Siete decenios. Seis trabajos. Cinco infidelidades. Cuatro operaciones. Tres hijos. Dos latidos. Un suspiro.

O el extraordinario microcuento “Todas hieren”..., con el ingrediente prodigioso que distingue a la mayoría de los cuentos de este libro.

TODAS HIEREN

El reloj de pulsera finge que es un inofensivo accesorio, un adminículo útil, un satélite diminuto y encantador. Su apariencia no sólo no resulta amenazadora sino que, a modo de lisonja, parece prestarte brillo, distinción y un poder absoluto sobre el tiempo. Sin embargo, sin que sospeches nada, y mientras las manecillas distraen tu atención, él se aferra codiciosamente a la muñeca, se prende a la piel atraído por el rumor de tu sangre, devorando tus latidos, cebándose en tus sueños, palpitando al unísono con tu corazón de incauto. Debes saber que, aunque apenas se le pronuncian los colmillos, toma siempre la precaución de insensibilizar la zona para volver imperceptibles sus dentelladas. Y un día, completamente succionado por él, ya no te necesita, y hay gente alrededor que habla a media voz mientras alguien lo desata de tu muñeca inerte.

Este microcuento, en mi opinión, contiene implícita la advertencia del paso ineludible de las horas. Esa es otra característica propia del cuento: contiene una sentencia, una enseñanza que nos lleva a la reflexión. Todos los cuentos de astrolabio cumplen ese cometido.

Este universo literario está poblado de mundos. Cada relato es un mundo en el que viviremos experiencias inquietantes, prodigiosas, iniciáticas..., basta con afinar el telescopio de la lectura. Dejarse guiar por este astrolabio olgosiano es fascinante, pues los mundos que señala siempre nos resultarán sorpresivos. Parábolas orientales, metáforas del fin de los tiempos, ecos metaliterarios, imágenes poéticas, metamorfosis..., todo un cosmos por revelar.

Aconsejo su lectura como aconsejo la de cualquier otra obra de este creador de mecanismos literarios de precisión, este mago de la agudeza narrativa que es Ángel Olgoso, ante quien me quito el sombrero>>.

(Carmen Hernández Montalbán)