He creado el Blog para compartir mi admiración por este singular escritor español, creador de un mundo propio, poético e inquietante, de una obra que trasciende los límites del género breve, del simbolismo y de la literatura fantástica. (Marina Tapia)

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sábado, 6 de febrero de 2021

Astrolabio en Revista de Letras

Nada mejor que comenzar el año con esta magnífica reseña de Astrolabio (Ed. Reino de Cordelia) a cargo del escritor mexicano Antonio Tamez-Elizondo, publicada en la Revista de Letras.

 


    En su libro, La posibilidad de una galaxia, poco más que un panfleto de escasa circulación, Guillermo de Maquís, más conocido por su alquimia y ocultismo entre las sociedades secretas que por sus oficios artesanales, escribió que trabajaba en el diseño de una caja de madera, provista de sellos y cámaras ocultas, en la que podría guardarse la entereza del cosmos. Prometía, en esas mismas páginas, que más adelante revelaría el plano del cofre sólo a un puñado de iniciados, a sus amantes en los cabarets de Montmartre, a cualquier buen cristiano que le ayudara con una cena caliente y una buena cama para llevar la noche.

    Se sabe que de Maquís llegó al fin de sus días en la pobreza más vil. Su cuerpo nunca se encontró, o al menos es así como versa el romance. Pocos amigos le extrañaron y se corrió el rumor de un cadáver engullido por el Sena. Su vida, como su obra, fue grandiosa dentro del secretismo, pues suya fue la gloria de las almas que trabajan en las periferias. De su caja se conocen dos detalles; sería de roble ornamentado y sus cámaras secretas, que las presumía de interminables, estarían contenidas en un volumen apenas poco mayor que su puño de señorito caído en la desgracia.

    Al igual que de Maquís, Ángel Olgoso ha hecho de lo pequeño una caja en la que se contienen mundos. Sobrados son los practicantes de la prosa brevísima, pero contados son quienes la elevan a un arte tan personal y rico en detalles. Con derecho, se le considera uno de los más fascinantes cuentistas de nuestra lengua, con tantas publicaciones en revistas y colecciones, hispanas y extranjeras, como hay estrellas en las noches campestres. Leerle se asemeja a hurgar en los detalles del Bosco o Bruegel, capaces de contar historias en los rincones menores de sus pinturas. «Escribí un relato de tres líneas», comenta Olgoso en uno de sus cuentos, «y en la vastedad de su espacio vivieron cómodos un elefante de los matorrales, varias pirámides, un grupo de ballenas azules con su océano frecuentado por los albatros y los huracanes, y un agujero negro devorador de galaxias».

    Así comienza Astrolabio, una magnífica colección publicada hace más de una década, pero traída de regreso a principios de 2020 por Reino de Cordelia, en una edición ilustrada por la artista y poeta chilena Marina Tapia. Un muestrario de la vasta cultura e imaginación de su autor, el libro abre con una cita de Dunsany que se lee como una clave de biografía artística y filosófica.

    Como la caja de de Maquís, los compartimentos de este libro guardan las maravillas y los terrores de la vidia terrena, la de los cielos y, en especial, la de los infiernos; una Wunderkammer paginada. Más comparados con piezas de relojería, o las miniaturas en los textos iluminados del medievo, los 43 relatos van desde las flaquezas del amor en un matrimonio que se marchita, como ocurre en La mujer transparente, hasta laberintos metaliterarios y cervantinos, como es el caso de El incidente Avellaneda, que bien podría pasar por algún cuento desconocido de Borges.

    Más maravillosos aún son los relatos que insinúan inmensidades. Ya de Maquís había escrito, años antes de su desaparición, y en supuesta correspondencia con Fulcanelli, sobre cajas que contienen universos donde se ocultan cajas que contienen otros universos. Parecido a como pasa en El lamento del dinosaurio, en el que un hombre recién apuñalado se niega a morir hasta saber la biografía completa de su asesino, con todas las ramificaciones que el ejercicio requiere. O, más vasto aún, en Si mi cabeza cae, donde se encuentra un panorama cósmico que retrata al Absoluto, ese que no puede mirarse a los ojos sin encontrar lo perverso y la bajeza humana en el propio corazón. Materias, estas últimas, que se visitan en estampas como El eremita, en la que lo sagrado y lo profano se niegan a compartir sitio en una sola persona, o Caballeros de los puentes, que, sin sentimentalismos, comenta sobre lo fácil que es para las placideces domésticas convivir con las mejores perversiones.

    Marina Tapia aporta con sus ilustraciones una novedad sobre la edición de 2007, a cargo de Cuadernos del Vigía en aquel entonces. Su paleta es de negros y rojo, y aunque complementan a la narrativa que se tiene entre manos, son por sí mismas historias independientes, tan abiertas como el resto de los relatos a toda clase de interpretación posible.

    Sobre la brevedad abundan sentencias y recomendaciones, aunque en la mesa de la literatura hay manjares para el gusto de todo el que se siente ante ella. Olgoso no necesita teorizar al respecto. Estoy condenado a la brevedad, dijo en alguna parte, por convicción, por gusto, por respeto al lector y porque no sé hacerlo de otra manera. Su talento ha hecho de él un miniaturista de grandes paisajes en los que se viven aventuras, lloran desgracias y disertan metafísicas.

   Guillermo de Maquís compartía la misma lucidez de mente en la aplicación del ingenio en su arte. Conocidos, también, fueron sus tratos con los demonios de la Goetia, y hubo quienes creyeron que, al final de su vida, cansado de los sinsabores de este mundo, y cobarde de los terrores del siguiente, simplemente desapareció en el mundo interior de su caja. No muy diferente de lo que ocurre con quienes lean esta pequeña gran obra que Reino de Cordelia, se les agradece, tuvo la inteligencia de traer de vuelta en un formato sofisticado y elegante. Tal vez, en un futuro, veremos el mismo trato con otros libros de su autor.

sábado, 25 de mayo de 2019

Onírica y Astrolabio IlustraIlusiones

Compartimos la cartelería para la exposición Onírica y para la presentación del cofre Astrolabio. IlustraIlusiones. 
Las imágenes que lo componen -hechas a plumilla con tinta de dos colores sobre papel crema- fueron realizadas con la intención de otorgarle un valor añadido a ese poético libro de Ángel Olgoso, cuya primera edición está agotada desde hace tiempo. Del total del volumen he escogido los relatos que dialogan en especial con el mundo de los objetos, con el mundo de lo mínimo, con detalles y elementos que funden distintos campos semánticos. Las ilustraciones sugieren otros puntos de vista que complementan el texto, el cual aparece el reverso de cada lámina. Además cuenta con el extra de dos retratos -de aire fantástico- de sus autores.
Los dibujos están recogidos en un cofre artístico, completamente artesanal, cuidado al máximo por Ismael Ramos y la imprenta Del Arco, y con material de primera calidad: papel Tintoretto con gofrado en seco, estuche forrado cuidadosamente a mano con tela, cinta separadora de seda y exlibris. Se trata de una edición limitada de veinte ejemplares, numerada y firmada.






sábado, 19 de enero de 2019

Astrolabio ilustrado (13)


Con este dibujo sobre Las barbas del cielo doy por concluido el proyecto de Astrolabio ilustrado, aunque he guardado una sorpresa: los dos retratos, de Ángel y de una servidora, que irán en el libro. Durante estos dos años de trabajo creativo con sus imágenes he podido degustar más a fondo unos relatos poéticos, imaginativos, especiales, que fueron -hace ya más de un lustro- mi puerta de entrada a la obra de Ángel Olgoso. Agradecemos a Roberto Martínez Mancebo los audios con los que ha ido enriqueciendo estas entregas. Os mantendremos al tanto de la publicación de Astrolabio.

domingo, 14 de octubre de 2018

Astrolabio ilustrado (11)

Al abordar la ilustración de este relato de Astrolabio quise unir la figura del ventilador a la de un faro, que vigila a la pareja mientras duerme a la deriva en el mar de los sueños. Me gusta la idea de los objetos que se transforman. Creo que muchos relatos de Ángel apuntan a las metamorfosis, a la polivalencia de los artefactos, a la vida secreta de las cosas inanimadas. Me pareció interesante fusionar la luz y el aire como elementos perturbadores de nuestra tranquilidad. No le quitéis ojo a esas piezas mecánicas, aparentemente inofensivas, que os rodean o velan vuestro sueño. 

domingo, 2 de septiembre de 2018

Astrolabio ilustrado (10)


Amigos, ahora que han terminado las vacaciones para la mayoría, os dejamos con un relato de Ángel (Venablos) que pone el punto de mira en el carácter huidizo e indómito del tiempo, que tuerce los caminos del amor y del deseo, ese tiempo que fluye igual que el viejo río de Heráclito, y que se muestra –en los meses de verano- dilatado a su antojo, como aquellos relojes blandos de Dalí. Feliz regreso y que os sea leve la rutina.

sábado, 30 de junio de 2018

Astrolabio ilustrado (9)

Muchas veces, sin percatarnos, vivimos dentro de una especie de prisión social y, atraídos por una supuesta promesa de libertad, nos dejamos arrastrar hasta lo que creemos una salida, una luz al final del túnel, panaceas fáciles y falsas como el nacionalismo o el consumismo. Este breve relato de Ángel, El vuelo del pájaro elefante, escrito en 2002, sigue siendo una interesante llamada de atención para repensar nuestra relación con la realidad y con esas cárceles a las que nos dejamos conducir sin oponernos.

jueves, 5 de octubre de 2017

Ilustraciones de Claudio Sánchez Viveros


Me complace compartir dos ilustraciones inéditas que el artista Claudio Sánchez Viveros creó a partir de los relatos "El vaso" ("Los demonios del lugar") e "Il giardino segreto" ("La máquina de languidecer"), acompañadas por sus textos respectivos y un audio de Roberto Martínez Mancebo. 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Astrolabio ilustrado (5)


Tras un fabuloso viaje a Chile, fértil tierra de vinos (pensad en Casillero del Diablo, Almaviva, Concha y Toro, Gato Negro) os dejo con una nueva ilustración para Astrolabio, basada en el impactante y embriagador relato de Ángel Los buenos caldos, antologado en numerosas ocasiones.

martes, 1 de agosto de 2017

Astrolabio ilustrado (4)


Los bucles temporales, los desajustes espaciales, las dimensiones alternativas, las enumeraciones de piezas de una realidad que los personajes no pueden controlar son puntos centrales en la obra de Ángel Olgoso, elementos por los que siempre ha sentido fascinación. Con ellos logra atraparnos, envolvernos en un universo donde es posible lo imposible, lo inefable, donde las fronteras se rompen para -a la vez que nos deslumbran- dejar un reguero de sensaciones y preguntas.

jueves, 27 de julio de 2017

Reseña doble de Las frutas de la luna, por Gärt


José Luis Gärtner es, posiblemente, uno de los más entusiastas conocedores de la obra de Ángel Olgoso: ha presentado sus libros en varias ocasiones, ha escrito reseñas sobre ellos (como la extensa que hoy traigo aquí, publicada con coda en la revista digital Tendencias 21) y colabora con él mano a mano en el Institutum Pataphysicum Granatensis. 

martes, 18 de julio de 2017

Astrolabio ilustrado (3)


Estoy disfrutando con el proceso de ilustrar los relatos de Astrolabio, más de lo que pensaba, ya que llevaba mucho tiempo sin dibujar. Cada historia es un reto que agudiza los sentidos, una búsqueda que me obliga a plasmar de forma sutil elementos del texto que no saltan en una primera lectura. Espero que saboreéis los cuentos de Ángel tanto como yo lo estoy haciendo.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Libro de las invocaciones


Libro de las invocaciones. 
Antología de citas y espíritus
(Ed. Reino de Cordelia)





Durante cinco años el pintor y dibujante Pablo Gallo ha invitado a 131 escritores en lengua española a invocar a aquellos de sus maestros que ya han cruzado la frontera de la vida. El resultado es un libro con 262 retratos que pretenden abrir una puerta al diálogo entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. Incluye también 131 ilustraciones por cada una de las 131 citas, que funcionan a modo de conjuros, como fórmulas mágicas que animan a la invocación mediante la energía de las palabras.




Ángel Olgoso / Robert de Flers


"Me esfuerzo de buena gana en pensar cosas en las que pienso que los demás no pensarán"